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Con respecto a los materiales, la lana, el algodón y la seda predominan enesta temporada, lanas en tricot, en viyelas ligeras, en crepe o en paños con cashmere, algodones en felpas con y sin lúrex, en punto circular, leggings, jeans y por supuesto estampado con rayas, topos y corazones. La seda en muy diferentes aspectos, suave con peso y mucha caída o en fallas armadas y mikados, también en Jacquard de relieve formando topos. Los tejidos experimentales como siempre también tuvieron cabida en nuestro mundo, efecto neopreno, flocados en tul, plisados con relieves de corazones y estrellas, plumas y lentejuelas o peluche fucsia de pelo largo.
Pero sin duda, el eterno protagonista en los desfiles de Agatha Ruiz de la Prada es el color. La carta de color como siempre es extensa y variada, fuertes contrastes de fríos y cálidos en tonalidades más matizadas para el invierno, rojo, fucsia violáceo yazulón, naranja y fucsia o rojo y rosa, rayas multicolores, pistacho y fucsia, turquesa y rojo. Colores vibrantes, toques flúor en contraste con juegos mas engamados, todo un lujo de emociones visuales que entusiasman, divierten y traerán la alegría al invierno.
Los complementos fueron las gafas de sol mezclando todo tipo de colores que jugaron incluso con los cristales. La bisutería refuerza esta misma idea, perlas rosas, minicadenas de colores con corazones plateados, brazaletes de metal calados o acompañados como los colgantes de grandes piedras y cristales de colores. Bolsos de piel en los que el corazón es la estrella, charoles brillantes con remaches a contraste, así como bolsos trasparentes de colores divertidos. Los zapatos realizados en charol de efecto gel fueron toda una sensación.