Nº 772 -  24 / V / 2012 
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OPINIÓN

Pequeños detalles que matan

Daniel Martín
 

Lo importante en una película es que sea verosímil, aunque su asunto sea completamente increíble. Si está correctamente producida, bien ambientada y mejor rodada, da igual todo lo demás. Por eso no importa que los indios no maten a los caballos de “La diligencia”, que “La guerra de las galaxias” se ambiente en un universo imposible o que Fred Astaire le cante a Ginger Rogers en “La alegre divorciada”.

Un detalle vistoso, incluso grueso, se carga por completo “J. Edgar”, la última película del maestro Clint Eastwood. El maquillaje de los envejecidos personajes de una trama que dura medio siglo convierte al largometraje en una especie de peli de marionetas que causa asombro e hilaridad. Cuando al ya anciano personaje de Armie Hammer le da un jamacuco dan más ganas de soltar una carcajada que de emocionarse mínimamente. Los actores están tan mal caracterizados como ancianos que hasta “Underworld 4″, una producción de vampiros que luchan contra humanos y hombres lobos, resulta más creíble.

Aparte, “J. Edgar” es un filme que resalta sobremanera dentro de la filmografía de Eastwood. No solo porque Leonardo Di Caprio resulta increíble como el hombre más poderoso de Estados Unidos o porque hace falta saber historia para enterarse de algo. El genial director siempre ha trabajado con guiones impecables. Y aquí trata de contar una historia que no se centra en nada concreto: ni la relación sentimental, ni la creación del FBI, ni las tramas conspirativas ni el personaje central terminan de estar dibujados en una producción que no posee ni un solo momento memorable.

Por una vez, una película de Clint Eastwood puede considerarse prescindible. Antes de verla, pensaba que los errores en la elección del reparto iban a ser decisivos. Pero más evidente es el error de ocultarlos tras unas “máscaras” impropias hasta del más cutre de los Halloween.

Por eso es más recomendable “Underworld: el despertar”, donde la fulgurante Kate Beckinsale –aquella maravillosa Sara Thomas de la espléndida “Serendipity”– comanda una entretenida película que mezcla la acción con la ciencia ficción a partir de unos magníficos efectos especiales y un maquillaje modélico. Su principal pega, que será ininteligible para aquellos que no hayan visto las dos primeras partes de la saga.

De todas maneras, algo tiembla en el cine cuando es más recomendable una película con errores de bulto –el más poderoso de los licántropos, inmune a la plata, muere por una explosión de polvo argentífero– que otra del más genial de los directores del último cuarto de siglo. Eastwood ya es octogenario, y se puede pensar en un lógico declive. Esperemos que tan solo se trate de un pequeño bache y nos regale otras joyas que no dependan del maquillaje, detalle que, a simple vista, podría parecer menor. Pero en el buen cine no hay nada pequeño.

dmago2003@hotmail.com

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