Vamos a ver qué hace el ministro De Guindos con la nueva ronda de fusiones bancarias porque hay nervios financieros en el parqué de Madrid, tal y como ocurrió hace días con Banca Cívica. Y vamos a ver la ficha que mueve Caixabank, y si son ciertos los rumores de que tienen muy hablado –aunque no haya papeles- la fusión de Caixabank con Bankia que no es precisamente una joya sino que puede que el mayor problema del sistema financiero de este país. Porque al Consejero Delegado de Caixabank, Juan M. Nin se le escapó una sonrisa en la presentación de las cuentas de la entidad catalana que el presidente Fainé frenó en seco, después de recordar que La Caixa siempre mantendrá la mayoría absoluta de su banco (el 70 % según estatutos) y su sede en Barcelona, un aviso a navegantes y un mensaje de tranquilidad al nacionalismo de Cataluña que acaba de sufrir el doloroso revés de Spanair, otro disparate que acabó en drama para cerca de 4.000 personas entre empleados y proveedores.
Desde La Caixa/Caixabank se nos dice que ampliar territorio es un objetivo de “su obra social”, como si dichas entidades fueran algo así como una ONG lo que no es cierto por más que la “obra social” existe y es llamativa, como lo demuestra Caixa Forum con su espectacular centro cultural en Madrid. Pero el discurso del “capitalismo social” que tanto gusta a Fainé y Nin no es fácil de congeniar con el verdadero objetivo de toda entidad financiera y menos cuando la política –en este caso el nacionalismo cada vez más agresivo con el resto de España- habita en sus órganos de gestión. Y en el caso de Caja Madrid/Bankia los políticos con unos sueldos y unos resultados escandalosos, impropios de unas entidades que han recibido ingentes cantidades de dinero público (Frob) y que ya deberían tener al Banco de España sentado en su opulento y nada profesional Consejo de Administración.
La cohesión nacional de España, los partidos políticos, los medios de comunicación, los disparates nacionalistas, la Iglesia Católica (y sus distintas corporaciones), intereses creados de empresas amigas y familiares y un sin fin de tramas y personajes que nada tienen que ver con el negocio financiero y bancario de las Cajas de Ahorro y de algunos bancos, aparecen al fondo de la crisis financiera y del debate sobre la reorganización final del sistema financiero de España, del que Zapatero dijo que era “el mejor del mundo” y hoy está considerado como uno de los más deteriorados de la UE.
Ahí esta lo ocurrido con la CAM, CCM, Caja Sur, Caixa Cataluña, Pastor y otras entidades que andan tiritando y en la espera de que alguien las intervengan, las socorran o las fusionen a la baja, y a ser posible previa limpia del Banco de España para que sean los ciudadanos españoles quienes, de momento, paguen las ruinas de las que no responden nadie, a pesar de que existen indicios más que suficientes de abusos y delitos. Y todo ello mientras todos los españoles de a pie soportan un paro de 5.300.000 de ciudadanos, se cierran empresas y no circula el crédito –salvo a intereses de la máxima usura-, por parte de entidades que bajo la marca España se acogen a fondos de la UE (o BCE) con los que especulan sin que llegue un euro a los ciudadanos en buenas condiciones.
Esta situación no puede seguir así, y Caixabank debe andar con pies de plomo y cuidarse mucho del creciente independentismo catalán –en CiU también- que no conduce a ninguna parte, porque esta entidad tiene mucha presencia en toda España y no solo para hacer obra social, sino para hacer negocio financiero puro y duro y recaudar fondos (e IVA), los que luego benefician y revierten especialmente en Cataluña (y en sus partidos políticos y medios de propaganda también), tal y como bien sabe el señor Nin. El que pronto vendrá a Madrid –el día 8, a un desayuno de famosos del poder-, y tendrá la ocasión de explicar –si le deja Fainé- lo que debería de explicar con toda claridad. A no ser que estemos en el bonito juego de la doble cara y ambigüedad con un discurso en Barcelona y otro en Madrid, algo que tanto les suele gustar a los dirigentes de la llamada “catalanidad”.
Alguien nos ha dicho que Nin es “el topo de Rato en Caixabank” y que se está fraguando un enjuague de gran alcance y a espaldas de todo lo demás, bajo el amparo de una pretendida “obra social” y bajo la atenta vigilancia del nacionalismo catalán para comprar a peseta en España, lo que otros venden a euros en Cataluña, tal y como lo teme Esperanza Aguirre desde la presidencia de la Puerta del Sol, mientras que el señor De Guindos –exadjunto de Rato- silba y disimula con el argumento de la “salvación” de Bankia. Para decir algunos finalmente en Barcelona –a los nacionalistas independentistas- que Caixabank se ha merendado a Bankia, y luego contar en Madrid que todo ha sido por el bien de España. “Estamos hablando con todos” dice Fainé sin desmentir nada. Sí pero ¿de qué hablan con Rato? Eso nos lo explicará en Madrid con pelos y señales el caballero Nin.