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Entretanto, en España, por fin vamos atando los cabos sueltos y llegando a la conclusión de que el Gobierno que preside Rajoy no ha dicho la verdad en España ni en la UE a propósito de los objetivos de déficit para 2012 situados en el 4,4 % para la zona euro por el pacto de estabilidad presupuestaria, porque el Gobierno español ya sabe que en las actuales circunstancias España no puede cumplir ese objetivo y por lo tanto, o queda fuera de la primera velocidad del tren de la Eurozona, o Bruselas (y sobre todo Berlín) nos conceden aplazar ese objetivo de déficit, por los menos a 2013 porque está claro que, como dice el FMI, España no logrará bajar del 6 % en 2012, y puede incluso que se quede en el 6,8, según los analistas del FMI.
Las causas de la dramática situación española son esencialmente tres: el déficit heredado para 2011 por el gobierno de Zapatero es del 8 %, o incluso algo más; hemos entrado en recesión, lo que reducirá los ingresos del Estado y aumentará el coste social por la subida del paro; tenemos un grave problema en el sistema financiero de bancos y cajas que impide generar crédito y crecimiento. Y en estas graves circunstancias, ¿por qué Rajoy insistió ayer en Lisboa en decir que España cumplirá el objetivo del 4,4 % de déficit en 2012? ¿A quién quiere engañar?
Esta situación y el temor a que ello tenga impacto en los mercados (que de momento están adquiriendo a buen precio la deuda española) es la causa de las declaraciones encontradas entre varios ministros del Gobierno, Montoro y García Margallo por una parte diciendo que España no puede cumplir; y De Guindos y Rajoy diciendo lo contrario. Aunque unos y otros –incluido Rajoy que lo apuntó desde Lisboa- ya insinúan de manera cada vez más abierta que están a la espera de que la UE defina en marzo unos nuevos objetivos del déficit para 2012 y años venideros teniendo en cuenta los problemas de recesión que afectan a varias naciones y que van a empeorar el ajuste y las expectativas de crecimiento.
El problema añadido, de la difícil situación española, reside en que Madrid no solo desea que se aplace el objetivo de déficit planteado y se amplíe el margen de cumplimiento, sino que además pretende que la UE establezca el definitivo cortafuegos frente a los ataques a la deuda soberana con un fondo base de rescate para países como España e Italia bien dotados. Y por otra parte solicita ayudas financieras para los bancos y cajas españolas, y más ayudas para reactivar el crecimiento, en pymes, autónomos, etcétera.
Es decir, estamos inmersos en una enorme dificultad que este gobierno no ha querido ni sabido explicar. La que Rajoy pretende compensar con su duro plan de ajuste –las medidas de finales del pasado año- que pronto se va a completar con nuevos ajustes e impuestos (puede que la subida del IVA, a pesar de que la negaron), recortes en la administración central y en las autonómicas como los anunciados por Sáenz de Santamaría en el Congreso, tasas de copago en Justicia y Sanidad (éstas últimas a punto de llegar), y con la reforma laboral (que ya incluye tope de subida salarial al 0,5 % ) y la nueva etapa de fusiones entre bancos y cajas que tiene en el caso de Bankia y su filial Caja Madrid el mayor de los problemas.
Vamos a ver en cuántos millones los valoran los expertos –hasta ahora se habló de un ajuste del déficit de 15.000 millones de euros por las primeras medidas del Gobierno- los nuevos ajustes y reformas del Gobierno y si se acercan a los 40.000 millones de euros que citó Rajoy en el Parlamento para conseguir el objetivo de déficit. Objetivo que ahora puede ser más caro a la espera de ver el impacto real de la recesión en España que algunos sitúan en el 1,2 % para el año 2012.
En todo caso Rajoy y su gobierno esperan que los duros ajustes y reformas que está emprendiendo el Ejecutivo español, sean reconocidas por la UE y premiadas con un aplazamiento o relajación del objetivo de déficit de 2012, y con ayudas financieras de todo tipo, además del cortafuegos del rescate. El drama de la situación española se completa con la soledad de nuestro país en la parte alta de la tabla del déficit de la UE porque tanto Francia como Italia no están en tan grave situación, y ello exige que la UE de un paso hacia delante en ayuda de nuestro país y en reconocimiento de este gran esfuerzo del pueblo español.