De Guindos apuesta por un contrato único a tiempo completo y otro a tiempo parcial

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El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, defiende un único contrato a tiempo completo con cláusulas comunes para todos los nuevos trabajadores y otro contrato para animar el empleo a tiempo parcial, a fin de simplificar los cerca de 40 contratos con los que cuenta el mercado laboral español. De Guindos, en un artículo de opinión publicado en ‘The Wall Street Journal’, asegura que España necesita implementar un marco laboral “completamente nuevo” y adecuado para pequeñas y medianas empresas, que representan actualmente el 80% del total de empleo en España.

El ministro de Economía recuerda que en España existen “unos 40 contratos de trabajo diferentes”, circunstancia que “debe ser simplificada” en un “único contrato a tiempo completo”, con cláusulas iguales para todos los nuevos empleados y otras para fomentar los contratos a tiempo parcial.

En su artículo de opinión, el ministro reconoce que España es uno de los países a los que la crisis ha golpeado con mayor dureza, como revela el desempleo del 22,9 por ciento que tenía en el mes de noviembre. Por ello, destaca la “ambiciosa tarea” que el Gobierno tiene por delate para afrontar esta situación para avanzar en la consolidación fiscal con el objeto de reducir el déficit, e incentivar el crecimiento con medidas “osadas”.

Según asegura, la “consolidación fiscal no es una elección”, sino “una exigencia” para garantizar la confianza de los inversores y lograr la estabilidad macroeconómica, especialmente tras descubrir que el déficit en 2011 no es del 6 por ciento, como había anticipado el Gobierno anterior, sino del 8 por ciento. Reconoce que España fue uno de los primeros países en introducir el límite de déficit en la Constitución, y reconoció que antes del 31 de marzo próximo se aprobará la ley correspondiente que permitirá poner techo al endeudamiento de las administraciones públicas.

Para atenuar el impacto negativo de estas medidas de ajuste fiscal, el ministro cree necesario llevar a cabo “reformas estructurales”, entre las que destacan dos muy importantes, la laboral y la del sector financiero. En este sentido, además de defender el “contrato único”, se muestra partidario de “revisar” el sistema de negociación colectiva en España, para que los salarios se ajusten en función de la productividad, y no de la inflación.

El ministro apuesta por una reforma del mercado laboral integral y que aborde los principales defectos del actual modelo de trabajo, entre ellos menciona el sistema de determinación de los salarios que, a su juicio, debe ser “profundamente revisado” para basarse en ganancias de productividad y no resultar inflacionista. “En España, hemos heredado un sistema de negociación salarial muy centralizado, que establece los aumentos salariales a nivel del sector. Este sistema ha demostrado ser una de las principales razones de la pérdida de competitividad que hemos sufrido durante la última década”, subraya.

De Guindos denuncia, además, que el modelo de negociación salarial no tiene en cuenta los aumentos de productividad ni atiende a las circunstancias individuales de las empresas en un entorno “cambiante e impredecible”.

En tercer lugar, el titular de Economía aboga por revisar las políticas activas para parados y trabajadores con el fin de impulsar la productividad y ayudar a la colocación de trabajadores con cualificaciones de alto valor añadido.

En cuanto a la reforma financiera, reconoce que servirá para reestructurar el sector, y sobre todo para limpiar sus balances y aplicar una correcta valoración a sus activos. La reforma que tiene sobre la mesa el Gobierno, y que verá la luz próximamente, “obligará a los bancos a incrementar sus provisiones de manera suficiente para cubrir la depreciación de sus activos inmobiliarios”. “No se usará el dinero de los contribuyentes” para ayudar a las entidades a cumplir estos requerimientos, apunta el ministro, sino que los fondos saldrán del propio sector.

Además, las “instituciones que no sean capaces de cumplir estos nuevos requerimientos serán invitadas, con un sistema de incentivos apropiadamente diseñado, a fusionarse con otros actores del mercado“. La nueva regulación financiera servirá para impulsar la “transparencia y la solvencia de las entidades”, de manera que dará lugar a un sector formado por “jugadores más fuertes, más responsables, y con mejores medidas de buen gobierno”.