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El ministro reconoce que existe un “problema inmobiliario” en España, pero incide en que es manejable, ya que estos 50.000 millones representan el 4% del PIB, y remarca que no se puede comparar la situación de España con la de Irlanda. “Es de una magnitud completamente diferente”, recalca.
En este sentido, explica que si se tienen en cuenta las valoraciones internacionales, como por ejemplo las aplicadas en el caso de Irlanda, las necesidades extras de provisiones en la banca en España serían de hasta 50.000 millones de euros.
En su opinión, en la mayoría de los casos, las entidades podrán obtener esta cantidad por sus propios medios, a través de sus beneficios, y añade que esto podría hacerse no sólo en un año, sino durante varios ejercicios.
Asimismo, De Guindos espera que, en vez de crear un ‘banco malo’ financiado por el Estado para absorber el suelos y los activos inmobiliarios devaluados, los bancos y las cajas logren dotar estas provisiones extras de 50.000 millones para que los edificios y el suelo puedan ser valorados de forma más realista en sus balances.
El rotativo británico destaca que los bancos han provisionado ya alrededor del 30% de los 170.000 millones de euros en activos inmobiliarios dudosos, pero señala que, por ejemplo, parte del suelo que acumulan en sus balances es “invendible” y no tiene ningún valor
Controlar el presupuesto de las CCAA
Además, el ministro de Economía ha anunciado que el Gobierno aprobará en marzo una nueva Ley que establecerá “estrictos instrumentos de control” sobre los presupuestos de las comunidades autónomas. “Tendremos controles a priori, de modo que antes de aprobar los presupuestos, los gobiernos regionales necesitarán la ‘luz verde’ del Ejecutivo central”, subraya.
Para De Guindos, “las dificultades de liquidez representan verdaderamente una oportunidad para imponer duras condiciones y medidas en términos de frenar los déficits de las regiones”.
Estas medidas son solo una parte de una agenda de reformas económicas que De Guindos describe como “agresiva” y que el nuevo Gobierno quiere poner en marcha en sus 100 primeros días.
Además, De Guindos confía en que las reformas y las medidas de austeridad contribuyan a aumentar la confianza de España en los mercados, ya que “no podemos darnos el lujo de ir al mercado” y decir que España no va a aplicar una campaña ortodoxa en políticas fiscales, afirma.
“Esto es algo que sería muy perjudicial para la percepción de la economía española y muy perjudicial para la moneda única”, subraya De Guindos.
En lo que respecta al paro, el ministro de Economía y Competitividad considera que en España, la caída del PIB durante la crisis era normal, pero ningún otro país, ni siquiera los rescatados, sufrió un deterioro del mercado laboral” de tal magnitud.
Así, a pesar de destacar que el elevado paro en España tiene “mucho que ver con la construcción”, donde el ajuste ya se ha producido, apunta también a “la capacidad de las empresas para adaptarse a las condiciones”.
Que el posible acuerdo para la reforma laboral recomiende contención salarial a los directivos tiene su gracia. La Patronal y los sindicatos se intercambian borradores, sonrisas y buenos deseos. También recomiendan que se incluyan cláusulas que protejan el poder adquisitivo de los trabajadores. Pero congelar los sueldos, subir el IRPF en las nóminas y mantener el poder adquisitivo viene a ser una utopía, algo parecido a pretender mezclar aceite con agua y que salga mayonesa. Contener los precios de los mercados con un Gobierno neoliberal que hipertrofia nuestras necesidades es harto dificultoso. No se puede soplar y sorber a la vez. Esta es una nación donde se cacarea desde los despachos que hay que aumentar la competitividad y la productividad y a un mismo tiempo se detraen recursos para I+D+i. España acabará siendo un país de miniempleados y del sálvese quien pueda. Es mentira que al Gobierno le interese como primera medida contener el paro. La primera medida de Mariano Rajoy, ese nuevo “Sursum corda”, no es otra que intentar contener la deuda. De nada servirá que el voto del miedo expresado en las urnas el pasado día 20 de noviembre ayude al ciudadano a salir del agujero. El voto del miedo obrero cedido a la derecha esperando que resuelva tan difícil ecuación equivale a cambiar la primogenitura por un plato de lentejas, como nos relata la Torá (también el Génesis, 25:30) que hizo Esaú con su hermano Jacob. España perdió soberanía con la última modificación de la Constitución en su artículo 135 (artículo único), “cocinada” por PSOE y PP en la medianoche del 25 de agosto de 2011, es decir, con nocturnidad, alevosía y la ciudadanía de vacaciones. Me refiero al Pacto de Estabilidad y Crecimiento que tuvo como finalidad -al menos, eso dijeron entonces- prevenir la aparición de un déficit presupuestario excesivo en la zona euro, dando así confianza en la estabilidad económica de dicha zona y garantizando una convergencia sostenida y duradera de las economías de los Estados Miembros. Por eso mantengo que al Gobierno le interesa más contener el déficit que crear empleo. Lo primero de todo, ayudar a los bancos en su terrible encrucijada. Y el que se quede sin trabajo, a la cola del INEM y a esperar mejores tiempos, si es que alguna vez llegan.
Yo estoy de leer de millones de euros como si fueran pesetillas hasta el moño.