Nº 771 -  23 / V / 2012 
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OPINIÓN

Un oasis entre la memez

Daniel Martín
 

Justo después de las campanadas, TVE ofreció un largo plano de la puerta del Sol. La gran mayoría de los presentes, más que del Año Nuevo, del ambiente o de sus acompañantes, estaban pendientes del móvil: bien haciendo fotos, bien mandando mensajitos, bien jugando a Dios sabrá qué… y algunos pocos hablaban por teléfono. Tiempos oscuros cuando, dentro del mogollón, cada uno se aísla junto a un aparato electrónico que tiene la gran virtud de introducir a su propietario en la irrealidad virtual.

Por eso es enormemente reconfortante una película que comienza con el protagonista tirando un teléfono móvil que ya no le sirve para nada. “Drive” es un filme curioso, que quiere devolvernos a un tiempo pasado dentro de un clasicismo estético perfectamente compatible con el siglo XXI.

El protagonista, encarnado por Ryan Gosling, es un mecánico que gana dinero extra haciendo de especialista en películas y, más importante, sirviendo de conductor a delincuentes que deben huir a toda prisa del lugar del crimen. El personaje, adusto, hierático, inexpresivo, es un superviviente que huye de todo contacto humano.

Entonces se cruzan con él una madre y su hijo. Sus vecinos. El padre está en la cárcel, y el prota se va acercando a ellos mientras surge la posibilidad de convertirse en conductor profesional de carreras. Vuelve el padre, entran en juego una serie de mafiosillos, y Gosling tiene intervenir para salvar a la mujer de la que se ha enamorado perdidamente, algo que no entraba en sus planes.

Con un ritmo calculadamente lento, tenso, “Drive” es una excelente película. A partir de las más leves insinuaciones, simplemente sugiriendo, va construyendo unas poderosas relaciones personales que adornan un filme donde lo único auténticamente explícito es la violencia. Enmarcado en el género negro, con tintes románticos, el director Nicolas Winding Refn construye una sólida producción donde sólo el final, por demasiado forzado, no termina de convencerme.

Aunque estrenada el año pasado, “Drive” es un soplo de aire fresco que acompaña al que comienza. Violento, delicado, denso, fresco… es un canto a la compañía de los otros en un mundo caracterizado por el aislamiento completo. Hasta en el más profundo agujero, un sujeto puede encontrar a una persona a la que merezca la pena mirar a los ojos. Entre miradas, gestos, diálogos escuetos, el filme nos recuerda que somos personas de carne y hueso… que podemos tirar el móvil en cuanto nos lo propongamos.

dmago2003@yahoo.es

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