La situación actual me recuerda al famoso Plan de Estabilización de 1959 cuando Franco desenchufó a la Falange y metió en el Gobierno a los tecnócratas del Opus Dei: Ullastres, López Rodó, López Bravo, etc….Entonces fue un cambio de sistema, ahora no. Entonces la economía española era proteccionista, sin cambio de moneda libre, de cupos y empresas estatales. En el 59 se decretó la libertad de inversiones extranjeras en España, el cambio del dólar a valor de mercado.
Pasar de la autarquía al “free trade” es más fácil que reactivar una economía con un 20 por ciento de parados. Entonces el turismo, las remesas de emigrantes y la inversión extranjera en industrias españolas nos dieron el primer empujón económico, que es el decisivo. ¿Quién o qué puede asumir ahora ese papel?
La exportación , ya sea de producto o de profesionales. De momento en Cataluña las exportaciones de alimentaria y química han crecido el 8 por ciento y mucho más hacia China y Japón, lo cual es un buen augurio. Además el turismo mantiene o aumenta la demanda y nos salva.
Y si recordamos el Plan de Estabilización quizás recordaremos a los tecnócratas que lo implementaron ¿Eran como de Guindos, Montoro, Báñez, etc? No del todo y mejor así porque lo único que necesitamos de aquellos tecnócratas es su competencia y su eficacia, a parte, claro está, de su honradez, que fue impecable.
¡Qué placer perder de vista ineptos como Leire Pajín o Bibiana “el dinero público no es de nadie” y tener de ministros a gentes con carreras universitarias, con calificaciones académicas, con solvencia profesional!
El momento peliagudo será cuando se decrete la reforma laboral –porque UGT son incapaces de colaborar en buena lid- y el sindicato socialista eche a la calle sus mesnadas. Ahí habrá una época de mal rollo, inevitable, por otra parte, y luego pasaremos a la fase positiva y se comenzará a generar empleo. Sólo con que cada Pyme contrate un par de parados la economía se pondrá en marcha y el efecto multiplicador reanimará la demanda y con ella otra vez la oferta, en un círculo virtuoso de causación cumulativa.
Por lo demás, la diferencia entre el segundo de abordo López Rodó y Soraya S.de S. es notable. Mi maestro Fabián Estapé que estaba de secretario en el Plan de Desarrollo, le decía a López Rodó: “Laureano, eres tan gafe que, cuando vayas al cielo a ver a Dios, te va a tocar columna”. No creo que sea el caso de Soraya S. de S., ya se espabilaría ella.