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Durante el encuentro, Noda y otros responsables del Gabinete aprobaron un informe del comité a cargo de la gestión de la crisis nuclear, en el que se detalla que la temperatura del combustible en el interior de los reactores está por debajo de los 100 grados centígrados.
La definición de estado de “parada fría” utilizada por TEPCO, operadora de la central, supone además que las emisiones de radiactividad se han reducido de forma sustancial en el perímetro de la planta hasta cerca de 1 milisievert anual.
En la reunión, Noda señaló que la “parada fría” es un paso adelante hacia la resolución del accidente, al tiempo que instó a trabajar para mantener las condiciones de seguridad en la central y avanzar hacia su futuro desmantelamiento, indicó el diario Nikkei en su edición digital.
Durante el encuentro se fundó además una comisión especial integrada por miembros del Gobierno y la eléctrica TEPCO para adoptar medidas a medio y largo plazo.
La estabilización de los reactores permite dar por concluida la segunda fase de la “hoja de ruta” para solventar la crisis y abrir la tercera, que incluye extensas labores de limpieza en torno a la maltrecha planta, incluida la zona de exclusión de un radio de 20 kilómetros.
Los evacuados regresarán a sus casas en meses o años
También es un paso imprescindible antes de considerar la vuelta a casa de los más de 80.000 evacuados en esa zona, que por el momento desconocen si para su retorno serán necesarios meses o años.
La central de Fukushima Daiichi es el epicentro de la peor crisis nuclear desde la de Chernóbil, hace 25 años, con una gravedad máxima de 7 en la Escala Internacional Nuclear y de Sucesos Radiológicos (INES).
Los sistemas de refrigeración de la planta quedaron paralizados por el devastador tsunami que arrasó el noreste de Japón el 11 de marzo y desde entonces miles de operarios, bomberos, militares y personal subcontratado han trabajado en sus instalaciones para tratar de contener la crisis.
Aunque la declaración de “parada fría” supone un importante paso adelante el accidente aún dista mucho de estar resuelto, ya que retirar el combustible dañado y desmantelar los reactores podría llevar unas cuatro décadas, mientras que la limpieza del terreno contaminado también podría alargarse durante años.