Uno de los primeros temas que abordará Mariano Rajoy tras su toma de posesión como presidente del Gobierno será el futuro de los servicios secretos, así como la substitución del actual director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el general Félix Sanz Roldán.
Aunque el general Sanz Roldán, uno de los generales con más prestigio y con una de las más completas biografías del Ejercito español (fue nombrado Jefe del Estado Mayor de la Defensa, JEMAD, recién llegado a La Moncloa el presidente Rodríguez Zapatero) ha conseguido normalizar la situación interna dentro del CNI, tras la larga etapa conflictiva de su antecesor en el cargo, el perito agrícola Alberto Saiz, pariente lejano y protegido del exministro de Defensa, José Bono, que fue quien le nombró.
Saiz, que puso en práctica una política de nombramientos totalmente arbitraria y muy cercana al nepotismo, que provocó un enfrentamiento interno dentro de la “casa”, después de cesar a una treintena de jefes y agentes relacionados con la lucha antiterrorista y de contratar arbitrariamente a tres sobrinos y a varios hijos de amigos personales suyos, se vio obligado a dimitir en julio del 2009, tras descubrirse que había utilizado parte de los fondos reservados del CNI para actividades privadas y viajes particulares de caza y pesca.
El nombramiento de Sanz Roldán, supuso en su momento, según fuentes internas de la “casa” (como se le denomina a la sede de los espías) la normalización del servicio y, sobre todo, el final de una serie de peleas y fricciones internas que en algún momento llegó a afectar incluso a la lucha antiterrorista, si bien es verdad que fue recibido con algunas reticencias por parte de algunos sectores del Partido Popular, dada la hostilidad del exministro de Defensa, Federico Trillo, hacia quien en el juicio sobre el Yak 42 , proporcionó al Juzgado una información valiosa sobre los pormenores del más grave accidente aéreo de la historia del Ejercito español .
Especialmente respecto a la contratación de ese tipo de aviones sobre los que existían informes bastante negativos y sobre las tensiones que se produjeron en las altas esferas militares en torno al reconocimiento de los cadáveres y a las prisas por enterrarlos.
Sanz Roldán reveló durante el juicio del Yak 42, que la cúpula militar propuso al Ministerio de Defensa antes del funeral de Estado no entregar los cuerpos de los militares no identificados a sus familias hasta completar todas las pruebas. Según Sanz, entonces subdirector en el Ministerio de Defensa, el entonces jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME), Luis Alejandre, le dijo que los mandos militares propusieron a Defensa entregar a los militares identificados a las familias y a los demás, primero identificarlos y, después entregarlos a las familias, algo que no respetó Trillo, a pesar de que horas antes del funeral de Estado le habían comunicado que no todos los cadáveres estaban identificados.
Trillo, en estos momentos es el que se muestra más partidario de un relevo cuanto antes en el CNI. Entre sus candidatos, aparte del coronel de Infantería de Marina en la reserva, Rafael Monsalve, asesor en temas de Defensa en el Grupo parlamentario Popular, está el excomandante general de Infantería de Marina (COMGEIN), que pasó a la reserva hace unos meses, Juan Antonio Chicharro Ortega, uno de los historiales más brillantes del cuerpo.

Pablo Sebastián
José Oneto
Fernando Glez. Urbaneja
José Luis Manzanares
José Javaloyes
Primo González
Juan Fco. Martín Seco
Alberto Piris
Daniel Martín
Ignacio Sebastián de Erice
Fernando Fernández Román
Julián García Candau
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