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Sin embargo, Bancaja, actualmente integrada en BFA y a través de la que la matriz de Bankia cuenta con el 38,3% de los derechos de voto en Banco de Valencia, no logró con esta aportación evitar el deterioro financiero de la entidad.
Asimismo, el Banco de Valencia concedió durante el pasado ejercicio créditos por 100 millones de euros a su consejo de administración de 16 miembros presididos por José Luis Olivas, presidente de Bancaja.
También integraban el máximo órgano rector el consejero delegado, Domingo Parra (Valenciana de Inversiones Inmobiliarias); los vicepresidentes Antonio José Tirado (Bancaja) y Celestino Aznar (independiente); y los consejeros Rosa María Lladró (Agroinmobiliaria), José Luis de Quesada (Bancaja Habitat), y María Boluda (Bancaja Participaciones), entre otros.
El sueldo del consejo se elevó a 1,969 millones de euros, importe que representó el 2,9% del beneficio atribuido de la sociedad. Por su parte, los siete miembros de la alta dirección recibieron emolumentos por 2,838 millones de euros. El consejo no sometía a la junta general de accionistas su política de retribuciones.
El Banco de España tomó el control el Banco de Valencia el pasado lunes 21 de noviembre y calcula que la entidad registra un déficit de provisiones al cierre del primer trimestre de al menos 562 millones, deterioro que podría resultar superior.
Por esta razón, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), organismo dependiente del Banco de España ha inyectado 1.000 millones de dinero público en la entidad y le ha concedido 2.000 millones de línea de crédito para asegurar su liquidez.
Asimismo, ha sustituido a los gestores de la entidad, participada en un 27% por el Banco Financiero y de Ahorros (BFA), por sus propios administradores con el objetivo de estabilizarlo y recapitalizarlo con el fin de afrontar su posterior enajenación en un proceso competitivo.