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En el caso de España, la exigencia de capital al 9%, supondría una depreciación de menos del 2% en sus bonos soberanos, según dijo el sábado la vicepresidenta Económica, Elena Salgado. Hasta que no logren el capital exigido, las entidades estarán sujetas a “limitaciones por lo que se refiere al pago de dividendos y bonus”, según figura en el borrador de conclusiones de la cumbre de la UE que se ha celebrado esta tarde.
El documento no pone ninguna cifra a las necesidades de capital de la banca comunitaria, aunque diversas fuentes señalan que la Autoridad Bancaria Europea que asciende a alrededor de 100.000 millones de euros, muy por debajo de los 200.000 millones que calcula el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Para alcanzar el umbral exigido, “los bancos deben usar primero fuentes privadas de capital, incluyendo la reestructuración y conversión de instrumentos de deuda en capital”. “Si es necesario, los Gobiernos nacionales deben prestar ayuda, y si este apoyo no está disponible, la recapitalización deberá financiarse vía un préstamo del fondo europeo de estabilidad financiera”, destacan las conclusiones.
Los líderes europeos reclaman a los supervisores nacionales que garanticen que “los planes de los bancos para reforzar su capital no lleven a un excesivo desapalancamiento o a una presión indebida sobre la deuda soberana y que se mantenga el flujo de crédito a la economía real”.
La recapitalización afectará sólo a las grandes entidades de la UE consideradas sistémicas. En el caso de España, se trata del Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Popular.
Declaraciones antes de las cumbres
“La cumbre de hoy ciertamente es importante, todavía tenemos que resolver una buena serie de problemas; el trabajo aún no está hecho, pero creo que todos viajan a Bruselas con el objetivo de hacer importantes avances”, ha indicado a su llegada la canciller alemana, Angela Merkel.
“Nuestro reto hoy no es solo salvar el euro, sino salvaguardar los ideales que tanto apreciamos en Europa”, ha asegurado, por su parte, el primer ministro griego, Yorgos Papandréu.
De momento, los líderes han llegado a la sede del Consejo Europeo con un acuerdo para la recapitalización de la banca europea, a la que exigirán un capital de máxima calidad del 9 % y a la que darán de plazo hasta el 30 junio de 2012 para reunir los fondos necesarios, según un borrador al que ha tenido acceso Efe.
Ese texto será aprobado en un encuentro en el que estarán presentes los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, al que seguirá una reunión limitada a los países del euro, y que tiene previsto su comienzo a las 17:15 GMT.
Esa segunda cumbre debe resolver, en principio, varios asuntos pendientes, principalmente la revisión del segundo rescate griego y la participación en él del sector privado, así como la ampliación de la capacidad del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).
A pesar de los llamamientos para lograr soluciones concretas que devuelvan la confianza a los mercados, se da por hecho que hoy no quedarán definidos todos los detalles del paquete de respuesta a la crisis.
La dirección conjunta debe ser clara
“Probablemente no se podrá definir hasta los últimos detalles en todas las cuestiones, pero la dirección conjunta debe ser muy aclara”, señaló a su llegada el primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.
Tanta es la incertidumbre que en Bruselas circulan rumores sobre la posibilidad de que se convoque una nueva cumbre en los próximos días, algo que ninguna fuente oficial ha confirmado.
Además de Grecia, si un país tiene hoy el foco sobre sí, ese es Italia.
Los socios del euro esperan que el primer ministro, Silvio Berlusconi, presente una lista detallada de reformas bajo el brazo, en un momento en el que crecen las dudas en los mercados sobre la economía transalpina.
Italia consiguió colocar hoy otros 10.500 millones de euros en deuda pública, esta vez en bonos a 6 meses y 2 años que volvió a pagar más caros que en las últimas subastas.
El pasado domingo las presiones más claras a Roma llegaron por parte de Merkel y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quienes hoy entraron juntos y en último lugar a la sala de reuniones tras haber mantenido aparentemente un breve encuentro bilateral.