Los sondeos electorales de este domingo no pueden ser más desalentadores para el candidato socialista a las próximas elecciones generales. El resultado para Alfredo Pérez Rubalcaba sería incluso peor que el obtenido por Joaquín Almunia en el año 2000 cuando el PSOE bajó a 125 diputados. Aquello sucedió en uno de los peores momentos del partido socialista zarandeado por las consecuencias de la crisis moral más grave en la que había entrado el PSOE de la democracia por su comprensión de la utilización de la guerra sucia en la lucha contra el terrorismo de ETA. Las cloacas del Estado que diría Felipe González.
Ahora estamos en las antípodas de esa lucha pero la gravedad de la herencia económica y social, con cinco millones de parados, que deja el todavía presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, augura los peores resultados para su sucesor. Los pocos datos que admiten en público y los papeles que enseñan en privado en sus encuentros habituales con el equipo económico de Mariano Rajoy son para echarse a temblar. Asumir una quita del 20% de la inversión bancaria en deuda soberana supondría la desaparición de alguno de los bancos históricos españoles con fama de haber estado muy bien gestionado a lo largo de sus años de existencia.
Y esto no solo supondría un castigo para los gestores de esos bancos, por muchos millones que se hayan asignado por las comisiones de remuneraciones del consejo y altos ejecutivos, supondría un castigo para millones de accionistas a los que durante muchos años se les ha estado convenciendo de las ventajas del capitalismo popular que tan enérgicamente exportó la dama de hierro desde el Reino Unido a toda Europa.
Con la incertidumbre generada por el Ejecutivo Zapatero, en el que Alfredo Pérez Rubalcaba ha jugado en los últimos años una influencia determinante, hasta el punto de llegar a ser su vicepresidente primero, ministro portavoz y ministro del Interior, parece lógico el castigo que preconizan las encuestas.
Los sondeos publicados en el último fin de semana en El Mundo y El País, ratifican la debacle del candidato socialista. No hay efecto Rubalcaba sino para ratificar el hundimiento. El sondeo de Sigma 2 eleva la ventaja a los populares hasta los 17,2 puntos con 196 escaños, mientras que los socialistas se quedarían con sólo 117 diputados. Por su parte Metroscopia da una horquilla de entre 185 y 190 escaños al PP, frente a los 115-120 que obtendría el PSOE.
Posiblemente la publicitación del caso de Blanco haya hundido un poco más las expectativas socialistas. La ilusión en las filas populares se ve acompaña por una gran preocupación por la herencia que van a recibir. A la mala gestión socialista se añade ahora el problema que puede provocar Europa si se impone su criterio de que los bancos españoles tengan que asumir una quita del 20% de sus inversiones en deuda soberana.
Se ha transmitido la idea de que en los últimos días los expertos trabajan a destajo para proponer una salida con la que solucionar el problema de la crisis de la deuda y los efectos que está teniendo en la banca europea.
Y en este camino aparecen nuevos peligros para el sector financiero español. Los comunitarios lo tendrán que explicar muy bien. El problema de la deuda soberana española no ha sido nunca el problema. Lo hemos oído hasta la saciedad. España está endeudada 20 puntos porcentuales por debajo de la media comunitaria.
¿Cómo es posible que se quieran asimilar los problemas de la deuda de España y Portugal en igualdad de condiciones como si se tratara de activos tóxicos de un mismo nivel? Los bancos que han quebrado o han necesitado ayudas han sido de otros países y ahora resulta que la banca española debe asumir un recorte del 20%. Tiene razón el presidente del Popular, Ángel Ron, cuando reclama liderazgo político y denuncia que lo que quiere hacer Europa con los bancos no arregla el problema, sino que crea otro de escala sideral.
Resulta fundamental que Zapatero sepa plantarse en la próxima cumbre europea de jefes de Estado y de Gobierno del día 23. No sólo ni principalmente porque otro error más podría hundir en el abismo a Pérez Rubalcaba; es que nos hundiría a todos.
ccortines@republica.com

Pablo Sebastián
Fernando Glez. Urbaneja
Josep Borrell
Marcello
Primo González
José Javaloyes
Ramón Tamames
Julián García Candau