Nº 771 -  23 / V / 2012 
Síguenos vía RSS
Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook
Portada Sección Nacional Sección Internacional Economía y Finanzas Información Parlamentaria Información Deportiva Información Cultural Información Sociedad y Tecnología Gente y Tendencias República de los Blogs Sección de Opinión
 

El Manantial

Imposición y ruptura del consenso constitucional

Pablo Sebastián
 

No deja de ser asombroso y hasta escandaloso que el único acuerdo que el PSOE y el PP han hallado en los últimos cuatro años contra la crisis económica y social que nos invade sea una reforma de la Constitución en la que ambos partidos se confabulan e impiden al total de los ciudadanos españoles participar en tan importante iniciativa -de serias consecuencias políticas, económicas y sociales- a través del oportuno referéndum nacional. Y que todo esto se haya hecho en vísperas de unas elecciones generales, con trámites de urgencia y de espaldas a la ciudadanía y a las minorías representadas en el Parlamento de la nación y con el argumento de la imposición externa, por parte de los mercados y de la UE, de la citada reforma y la amenaza plausible del riesgo de un eventual ataque de los mercados a la deuda española. Lo que está por ver, como por ver estará también si esta reforma constitucional sirve para frenar esos presuntos peligros inminentes.

Pero, a pesar de los pesares, así ha sido y la reforma constitucional planteada por PSOE y PP se ha aprobado en el Congreso de los Diputados pero el consenso que amparó la Carta Magna de España en 1978 quedó este viernes reducido al PSOE, PP, y UPN– los únicos que votaron a favor de la reforma, con una mayoría de 316 diputados sobre el total de 350 de la Cámara- , mientras que IU y las minorías nacionalistas de CiU, PNV, ERC, BNG y Nbai se negaron a participar en la votación y CC y UPyD votaron en contra de la reforma de la Constitución que impone el equilibrio presupuestario del Estado. Lo que también hizo el socialista Antonio Gutiérrez, ex dirigente de CC.OO, y otro diputado del PSOE que dijo haberse equivocado a la hora de expresar su voto.

Y todo ello tras una rocambolesca actuación de CiU que pretendió una negociación “in extremis” con PSOE y PP en pos de una enmienda transaccional que en la última instancia fue vetada por el diputado Llamazares de IU, lo que provocó una inútil protesta de Durán Lleida y llevó a los diputados de CiU a no votar imitando al PNV, poco después que los diputados de las minorías nacionalistas mas radicales ERC, BNG y Nbai se ausentaran del pleno del Congreso.

O sea que tenemos tres novedades importantes: la reforma de la Constitución y la ruptura del consenso constitucional con IU y los partidos nacionalistas; la pretendida garantía de que los mercados no atacarán la deuda española y los inversores podrán sus aportaciones e intereses; y un mayor distanciamiento entre ciudadanos y los grandes partidos políticos por la negativa de estos de someter a referéndum esta importante decisión de alcance político, económico y social.

Las consecuencias de la reforma aprobada son dispares y contradictorias. Por una parte el pacto entre PP y PSOE ofrece una imagen de España unida y comprometida en la lucha contra la crisis y a favor del ajuste del déficit del Estado para garantizar el pago de la deuda, lo que se cree que será bien acogido por los mercados, la UE yel BCE.

Pero, por otro lado, el contenido y formato de la reforma constitucional ha abierto una crisis en el seno del consenso constitucional que aprobó la Carta Magna española en el año 1978 por oposición de Izquierda Unida y la negativa de CiU a participar en la votación. Aunque la posición de CiU al final ha quedado devaluada por acuerdo, de última instancia, de un pacto transaccional de los catalanes con PSOE y PP. Un pacto que no vio la luz porque fue vetado con toda intención por el diputado Llamazares de IU que dejó así en ridículo a Durán Lleida, portavoz de CiU que finalmente ordenó a su grupo no votar, aunque por lo que se vio se quedó con las ganas de hacerlo aunque solo fuera en pos de una abstención “moderada”, que ahora quieren llevar al trámite del Senado, lo que no parece posible.

¿Quiere esto decir que los nacionalistas mas moderados se lanzarán por la vía del independentismo, o que IU pedirá abiertamente un referéndum a favor de la República? En la próxima campaña electoral en ciernes para las elecciones generales del 20 de noviembre se verá. Como entonces se apreciará si la reforma constitucional impuesta por el PP y el PSOE, a instancias del presidente Zapatero, tendrá coste electoral alguno en contra de los dos grandes partidos. Lo que sí parece que en un principio le ocurrirá al PSOE en el beneficio de IU y de UPyD, vista la actitud de los líderes sindicales, de los movimientos sociales del 15-M, y de no pocos intelectuales y líderes de opinión de la izquierda que no han dudado en culpar a Zapatero de lo ocurrido y a su candidato Rubalcaba y al PSOE de haberse prestado a esta operación. Lo que sin duda anuncia un mayor beneficio y posibilidad de victoria electoral del PP. Aunque sería de esperar que, a pesar de lo mal que se ha hecho y planteado la reforma constitucionalel gran beneficiario sea España, lo que está por ver y pronto se comprobará. De momento el gran perdedor de todo ello ha sido el pueblo español, y la vida democrática. Pero eso no impresiona demasiado a los grandes partidos españoles que se han pasado cuatro años el uno de espaldas al otro y que se han puesto de acuerdo solo para impedir que los ciudadanos de este país puedan votar libremente una reforma constitucional.

Portada Republica.com

Portada

Portada Republica.com

Siguenos en:

Canal RSS Republica.es
Facebook
FlickR
Twitter
LinkedIn
Separador

Contacto y direcciones de Republica.com Todos los derechos reservados © 2012

Portada Republica.com
Republica.com