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El vendedor de humo

Javier Pérez Pellón

Publicado el 18-08-2011

En el lenguaje popular italiano existe un dicho de determinado, absoluto y preciso significado para definir a aquel tipo de charlatán de feria que pretende ofrecer o vendernos, haciéndola pasar por buena, una falsa mercancía: “aria fritta” (aire frito) ¿Existe algo más falso, sin sentido, volátil, etéreo, que un trozo de aire frito? Cosa de charlatanes de barracón de feria provinciana y pueblerina, de aquellos que, subidos a un improvisado estrado o simple taburete, contemplábamos embobecidos con la credulona mirada de la infancia aún no desmaliciada y que ofrecían, con insólito desparpajo, a los atónitos pasantes espectadores, milagrosos elixires contra la calvicie o aliviadores de cualquier desajuste gastrointestinal o misteriosas pócimas, de secreta composición heredada de sus mayores, contra el mal de ojo y las penas del amor.

En Italia aún abundan estos charlatanes que venden “aire frito”. No son los vendedores que, de puerta en puerta, nos ofrecen electrodomésticos a mayor precio y menor garantía de los que pudidiéramos adquirir en cualquier centro comercial. Son los charlatanes de la política que predican su falsa mercancía, el “aire frito”, desde los que deberían ser nobilísimos estrados del Parlamento, convertidos hoy en vergonzantes barracones de feria. Abundan en la derecha, en el centro y en la izquierda. A cambio de “aire frito” piden la caridad de un voto que, parece ser, lo único que les interesa.

El charlatán mayor de la República italiana es, desde hace años, el “cavaliere” Silvio Berlusconi, al que veo elogiado en comentarios no sólo italianos, naturalmente, sino por medios informativos europeos, incluyendo algún español que, quizás, se les ha pasado por alto la auténtica realidad de lo que está pasando en la cocina donde se está ultimando, listo para ser servido, el menú de la “gran reforma”, con el anuncio de espectaculares recortes en el gasto de la política, exigidos por eje Sarkozy-Merkel-Trichet.

Ni los medios informativos europeos, ni la misma Bruselas han escuchado la voz del ciudadano italiano, aquella que le debe estar sonando, en los oídos del Berlusca, a todo menos a que a una dulce melodía.

Es la voz del ciudadano que no se puede esconder porque “el gran hermano” del Estado le tiene bien controlado, el funcionario público, el obrerito de la FIAT, el pensionista… a los que el “gobierno de la libertad” (haciendo alusión al Pueblo de la Libertad, partido de Berlusconi) le obliga a pagar impuestos suecos a cambio de servicios centroafricanos. Aquel que paga hasta el último céntimo de euro, sin engaño o truco de que echar mano, como si de auténtico escandinavo se tratara. Y, sin embargo, es y parmanece italiano y de ahí nace su cabreo.

A este ciudadano le gustaría que su dinero, fruto de su trabajo, fuera a parar o sirviera para potenciar la escuela pública y los jardines de infancia, a humanizar las cárceles (hoy en Italia en total estado de emergencia al albergar a más de tres veces más detenidos que la capacidad para la que han sido construídas), a limpiar los hospitales, a pagar sueldos dignos a los maestros de escuela, a la policía y a esos simples y anónimos empleados que desarrollan, con empeño y eficacia, sus funciones de auténticos servidores del Estado. Sin embargo saben que irá a parar a las hambrientas fauces del carro de la política que los utilizará para mantener en pie entes inútiles y las barracas electorales de los partidos.

Mientras tanto, sin ir más lejos, en Lugano (la localidad suiza, al pie de frontera y de origen italiano) los bancos han tenido que poner, en sus puertas anuncios de género como éste: “se avisa a la gentil clientela que que no existe ni una sola caja de seguridad libre”. Inequívoca señal que, ante la “maniobra recorte” anunciada por el gobierno, cientos de italianos han cruzado la frontera estos últimos días para depositar, en los bancos suizos, dinero sucio o de duduosa procedenccia o, simplemente, dinero de tráfico mafioso.

Y ¡viva la Italia de la reforma! ¡nuestro país no corre peligro, no tiene ningún problema! Algo casi surrealista en los tiempos que corren y que, a pesar de todo, así lo ha declarado el presidente de la región de Calabria, Giuseppe Scopelliti. Sin embargo el problema, en su región, existe. Según “Il Corriere de la Calabria” el dinero para sponsorizar el concurso “Miss Italia en el Mundo” lo han “amputado” de los fondos que ya estaban asignados para debelar la pobreza que, en esa región, abunda y para el sostenimiento de las familias más necesitadas.

Vayamos a otro ejemplo de como el vendedor de humo y los charlatanes oferentes de “aire frito”, impedirán, en la mayor parte de los casos las reformas anunciadas en recortes o supresión de provincias, inmenso caldero sin fondo donde van a parar ingentes recursos financieros de la administración pública. Hace apenas un par de días el presidente de la provincia de Isernia, en la región de Molise, en el profundo sur del territorio italiano, Luigi Mazzuto, berlusconiano d.o.c, ha declarado que “todo es por culpa de la calura de Ferragosto” (el celebradísimo en Italia, 15 de agosto, día de la fiesta religiosa de la Asunción de la Virgen, pero de origen pagano. “Ferragosto”, es el derivado de la “feria de Augusto”, establecida en memoria del emperador que escogió ese día en el que el verano se partía a mitad) “¿Cómo nos podemos figurar que nuestro Berlusconi, sólo porque las Bolsas han tenido un derrumbamiento apocalíptico, va a recortar su Provincia?”

Estaba claro que el aspecto más espectacular de la “maniobra”, cual era el de recortar o suprimir las provincias, estaba bien visto por la escasa clase política responsable que aún resta en Italia y por los demás países de la Eurozona, pero..pero la oposición de la Liga Norte y una parte de consenso de la oposición del Partido Democrático, lo echarán todo a perder. Vamos a ver y a hacer un poco de cuentas, tal y como apuntaban recientemente, en “Il Corriere della Sera”, Sergio Rizzo y Gian Antonio Stella, dos de los críticos más severos y demoledores de la poltíca berlusconiana. Se había anunciado a bombo y platillo: “Se suprimirán todas las provincias con menos de 300.000 habitantes, en total 37. Después había llegado la primera corrección: “excepto aquellas que superen los 3.000 km2”; e inmediatamente y consecuentemente con esa corrección no entran en el recorte las importantes de Oristano, Siena, Grosseto y Belluno, entre otras y de las 37 iniciales, se quedan en 29. Acto seguido entra en liz, contra el gobierno central, el berlusconiano presidente de Friluli-Venezia-Giulia que precisa que él no suprimirá ninguna de las dos provincias de su competencia y ni siquiera los ayuntamientos con menos de 1.000 habitantes. Y de 29 pasamos a 27. Mil km. más al sur, en Sicilia, el líder de la oposición del Partido Democrático, declara que de lo dicho no hay nada y que la isla es todavía autónoma y no tiene porque cumplir con órdenes que llegan de Roma. Resultado: dos provincias menos que no serán suprimidas y de 27 pasamos a 25.

Pero aún no se había contado con Cerdeña, región que goza de un estatuto especial, y por el que cualquier decreto emanado por el Consejo de Ministros tiene rango inferior al vigente en la isla. En resumen, que entre unas y otras excepciones de las 37 regiones pensadas, en principio, que debían ser suprimidas sólo restarían 22, sólo una quinta parte de las previstas en la tan cacareada maniobra de austeridad.

Un poco más y entraríamos en el juego de “Los diez negritos” tan del agrado de Agatha Christie: “Diez pobres negritos se han ido a comer, uno ha sufrido una indigestión, sólo quedan nueve. Nueve pobres negritos que deben restar despiertos hasta altas horas de la noche, pero uno se duerme y ya sólo quedan ocho…” Y uno, siempre ese uno es el ciudadano honesto, se pregunta: “¿Si las provincias son inútiles, porqué se suprimen unas si y otras no?” . La respuesta está en manos de “la casta”, de los políticos de profesión que jamás darán explicación alguna.

Veamos el contenido de otro recorte cuyo anuncio ha causado estupor por el coraje que supone el haberlo emprendido: la supresión de 54 mil puestos de trabajo que deberían desaparecer después de la fusión de varios pequeños ayuntamientos en uno solo. Pero ¿qué sentido tiene el pavonearse de tal medida? Resulta que la mayor parte de esos pretentidos puestos de trabajo lo ejercen consejeros de esos pequeños ayuntamientos que ejercen su trabajo de forma totalmente gratuíta, ya que cada uno de ellos tiene su profesión y la política la ejercen como servicio y no como biboca de la cual vivir como si fuera una renta vitalicia. Total que suprimir una cosa que no cuesta nada es otro de los ejemplos de vender “aire frito”.

Todavía más indignanate es el presumir de la decisión de recortar no el 10% sino el 20% de diputados y senadores cuyas ganancias excedan de 150 mil euros anuales. Pero aquello que viene regularmente ocultado es que la gran parte del dinero que, mensualmente, reciben los parlamentarios italianos consiste en dietas y otros gastos varios que, por ley, no entran en la categoría de tasarlos con ninguna clase de impuestos. Y son muchos parlamentarios que sólo denuncian a la hacienda pública menos de 50 mil euros de rédito anual y que, por tanto, no llegan al superimpuesto anunciado en la maniobra de recorte del gobierno. El 45% de senadores y el 60% de diputados, en total 523 parlamentarios sobre los 951 que componen las dos cámaras del Parlamento italiano no pagarán ni solo euro de estos impuestos anunciados. Y otros lo pagarán sólo porque, aparte de asistir, de vez en cuando, a las sesiones parlamentarias, se dedican al ejercicio de sus profesiones varias, abogados, médicos, ingenieros… Algo que, en países serios, está totalmente prohibido.

Pero aún hay más. Estando a las crónicas medievales el llamado “Doctor sutil”, por la sutileza con que presentaba sus argumentos, era el sabio sacerdote escocés, filósofo, teólogo y escolástico Duns Scoto, que vivió en el siglo XIII y que la Iglesia le fijó con este apodo para diferenciarle del “Doctor Angélico” identificado en Santo Tomás de Aquino.

En tiempos muchos más recientes tenemos el caso del socialista craxiano, hoy miembro del Partido Democrático, Giuliano Amato, de 73 años de edad, y que fuera presidente del Consejo de Ministros, “Premier”, en dos ocasiones, desde 1992 hasta 1993 y desde el 2000 al 2001, aparte de haber sido ministro del Tesoro y ministro del Interior en otros gobiernos de centro-izquierda. Pues bien, siendo “Premier”, en 1992, anunció una reforma de las pensiones. Había que estrecharse el cinturón, hacer sacrificios, de otra manera Italia iría a la bancarrota. Se olvidó, sin embargo, de tocar la suya que ascendía, y continua cobrando a ! 31.411 euros al mes, exactamente 1.047 euros diarios ! ¿Es un caradura redomado o un desvergonzado que toma el pelo al pueblo italiano? Qué lo juzgue ese ciudadano medio que se las ve y se las desea para pagar impuestos escandinavos recibiendo, en cambio, servicios centroafricanos.

Otro caso, no menos paradigmático, es el del centrista Lamberto Dini, expresidente de la Banca de Italia y que sucedió a Berlusconi, como presidente del Consejo de Ministro en 1994. Ocasión que aprovechó para hacer aprobar una ley de reducción de las pensiones, al estilo de la de Giuliano Amato, “olvidándose”, también, como este último, de revisar y rebajar la suya propia, que se acerca a los ! 42.000 euros mensuales!

¡Toma del frasco! Con personajes de moralidad de este calibre no es fácil que, por ahora, Italia salga de la crisis en que está estancada y endeudada con Europa. Aunque este es un país de múltiples recursos. Existe una pequeña y media empresa que funciona y exporta. Y el “made en Italy”, es un sello de garantía en todo el mundo. A pesar de los pesares y a pesar de los vendedores de humo, de los charlatanes que ofrecen, diariamente, la mercancía del “aire frito”.


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