En Madrid han llenado el Retiro de confesionarios para que los chicos de papá y los perroflautas le cuenten a los curas sus pecados mortales y veniales. Incluso las jóvenes abortistas podrán pedir la absolución porque Rouco Varela les ha levantado la excomunión si estas pobres, que bastante tienen con lo que han pasado, se arrepienten y la próxima vez se convierten en madres solteras, porque los preservativos y los anticonceptivos también son pecado y lo de casarse no se lleva porque no está el mundo, ni España, para gastos y las bodas son caras, como los bautizos y primeras comuniones, y la Iglesia no hace rebajas sino que vende santidad, las anulaciones del Tribunal de la Rota, el perdón y hasta el cielo con bulas a buen precio, como lo denunciaba Lutero.
El Vaticano sigue siendo un centro incontestable de poder e influencia en el mundo Occidental pero ahora tiene enfrente a un demonio poderoso y tecnológico que se llama Internet donde la comunicación global, la cultura, la información, las tendencias y la libertad se cuelan por entre las celosías de todos los poderes y dejan los mitos, los misterios, las tabús y los dogmas al descubierto y en evidencia. Y así mientras las fotos de los chicos y las chicas bien del Papa Benedicto XVI que se acercan a Madrid en pos de la salvación empiezan a llenar medios de comunicación, otras imágenes menos festivas, que vienen del Cuerno de África, nos muestran el verdadero rostro de los hijos de Dios: la caravana del hambre de Somalia la dura realidad de la condición humana, desheredados de todos los dioses y de todos los poderes terrenales, que mueren de hambre, sed, enfermedades y por los destrozos de una guerra, sin duda alguna, infernal.
¿Acaso no son esos niños y esos jóvenes aquellos a los que habría visitado Jesucristo antes de venir a Madrid? ¿Acaso el Vaticano no es el Estado mas rico del planeta, por su incalculable fortuna en obras de arte, metales preciosos, fondos financieros, divisas, innumerables propiedades inmobiliarias, muchas de ellas palaciegas y de un lujo insultante? ¿Acaso los chicos y chicas que vienen a Madrid son los somalíes, o los habitantes de las favelas o los ranchitos de las principales capitales de América Latina, o de los campos de refugiados y de chabolas de los miserables de todos los continentesdel planeta?
Decenas de confesionarios blancos, como sepulcros blanqueados, en el Retiro de Madrid y enfermedades, hambre y muerte por todo el planeta donde la nueva e imparable juventud se contacta y habla por internet, y rasga velos sagrados y busca espacios de libertad y de supervivencia y progreso frente al fatalismo de los mas fanáticos integristas de la Sociedad y los mas grandes hipócritas y fariseos como los que han tardado, y aún no acaban de rectificar como debieran, en denunciar a los violadores y abusadores sexuales de niños, jóvenes y mayores, desde las instituciones de esta Iglesia que ha ocultado –con Ratzinger incluido- esas atrocidades y que aún mantiene activas (por su poderío financiero) organizaciones tan implicadas en todo ello como los Legionarios de Cristo, cuyo fundador era uno de los mas grandes delincuentes conocidos y promovidos en el nombre de Dios.
Que en la Iglesia Católica hay personas “santas” y de buena fe que hacen el bien –ahí están las Hermanitas de la Caridad, o sus misioneros, párrocos de a píe, etc- pero el Vaticano ahora –y no digamos en sus negras etapas de la Historia, en las que España por su culpa sufrió dictaduras, atrasos y la tremenda Inquisición- y en tiempos no tan lejanos, no está a la altura de los evangelios de Jesucristo -“vende cuanto tienes, ven y sígueme”- de los que hacen una interpretación muchas veces perversa e interesada. Mas bien el Vaticano suele estar al lado de ricos y los poderes más determinantes e influyentes de Occidente. Y lo que es peor para ellos están lejos de la realidad y de la sociedad moderna y comunicada a la que temen y desprecian, convencidos algunos de ellos que todo ello es obra de Satanás.
En España, en Madrid, todas las religiones del mundo son bien recibidas y especialmente la católica que en nuestro país tiene un amplio –aunque en decadencia- arraigo social. Pero en esta cita de Benedicto XVI y en estos tiempos de profunda crisis económica y social el Vaticano, la Iglesia española y las autoridades -tanto de Madrid como del Estado- se han pasado de gasto, boato despilfarro y ostentación, ofreciendo la imagen de una Iglesia para jóvenes ricos, mientras por el Cuerno de África deambula entre guerras la verdadera famélica legión.