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Repiquet se mostró “sorprendido” por los cargos de “complicidad en falsificación” y de “complicidad en el desvío de bienes públicos” con los que será acusada la directora del FMI, de los que dijo que fueron “mantenidos públicamente por los diputados socialistas”, antes de ser admitidos a trámite por la Corte de Justicia de la República (CJR).
La Fiscalía del Tribunal Supremo hizo suya el pasado 10 de mayo la denuncia de los parlamentarios de la oposición y pidió la apertura de una investigación a la CJR, la única instancia capaz de juzgar a aforados y a ministros por actos cometidos en el transcurso de sus funciones.
Esa investigación tratará de esclarecer la presunta influencia ejercida por Lagarde en la atribución en 2008 de una indemnización de 285 millones de euros al empresario Bernard Tapie por la venta de Adidas, una de sus empresas embargadas a mediados de los 90.
De demostrarse los hechos, Lagarde, que por entonces ocupaba el Ministerio de Economía y decidió que el monto de esa indemnización fuera fijado por una comisión de arbitraje privada y no por los tribunales, podría ser condenada a una pena máxima de diez años de cárcel y a 10.000 euros de multa.
El abogado no cree que esta investigación vaya a perjudicarla en el ejercicio de sus funciones al frente del FMI, cargo que Lagarde asumió hace apenas un mes. Sustituyó a Dominique Strauss-Kahn, que dimitió tras ser acusado de agresión sexual por una empleada de hotel en Nueva York.
“Cuando se difunden sospechas públicamente hace falta que se aclaren. Es cierto que Lagarde firmó un contrato que la obliga a respetar un código ético, pero que yo sepa, defenderse de unas acusaciones infundadas no es contrario a la ética”, apuntó el abogado.
El empresario Tapie, en una entrevista publicada hoy por el diario galo ‘Libération’, dijo igualmente que “le interesa a todo el mundo, y especialmente a Lagarde, que la CJR lleve a cabo una investigación en profundidad”. A su juicio, esa investigación determinará que “no se cometió ninguna falta”, porque las acusaciones “no tienen nada a lo que agarrarse”.