Nº 1623 -  22 / IX / 2014 
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OPINIÓN

¿Adónde vamos?: Condición humana y destino

Ramón Tamames
 

III. Exoplanetas: ¿Viajes imposibles?

El pasado jueves 14 publicábamos en Republica.com la segunda entrega del artículo “¿Adónde vamos?: condición humana y destino”, en la que veíamos los peligros que acosan al planeta Tierra en términos de agresiones exteriores, tales como meteoritos, cometas, o explosiones de estrellas supernovas. Asimismo, hacíamos una primera evaluación sobre si será posible viajar a mayor velocidad que la luz, a través de los “agujeros de gusano”; con una respuesta más bien escéptica sobre el tema.

Hoy terminamos la serie con una cuestión también altamente especulativa: ¿será factible que visitemos planetas dentro y fuera del sistema solar, con un Marte casi al alcance de la mano, podría decirse, y con exoplanetas mucho más lejanos? Las respuestas, hoy mismo, en el presente texto.

Ante todo, está claro que las estrellas no serán nunca escala de viajes interestelares, pues en su inmensa mayoría son globos de gas incandescentes. Por eso ha suscitado tanto interés el descubrimiento de los exoplanetas fuera del sistema solar, cuyo conocimiento está avanzando rápidamente merced a trabajos diversos, y sobre todo del Observatorio Espacial Kepler; capaz de cubrir 100.000 estrellas simultáneamente, y apreciar si en el entorno a ellas están rotando más o menos cuerpos planetarios, que se detectan por la mota de obscuridad que dejan en la órbita, como en una especie de mini-eclipses. En ese sentido, y con un optimismo a todas luces prematuro, William Borucki, director del mencionado observatorio, sostiene que su misión “es más importante, que la del Hubble, pues proporcionará a la humanidad los datos que necesita para viajar al espacio”. Tesis con la que, por el momento, es imposible estar de acuerdo.

Las investigaciones del mencionado observatorio han destacado el exosistema Kepler-11, centrado en torno a una estrella parecida al Sol, situada a unos 2.000 años luz de la Tierra. Se trata de seis planetas cuyas órbitas y sus masas ya han sido medidas, así como su composición química. Pero eso de disponer ya de muchos datos sobre posibles destinos, dista mucho de las posibilidades de iniciar la gran aventura de llegar un día a tan alejados destinos. Por mucho que haya personas como el físico Michio Kaku, quien en su libro “Física de lo imposible”, manifiesta que no existe ninguna limitación fundamental para ello; cierto que en un futuro lejano, y mediante grandes cantidades de energía. En cualquier caso, las facilidades que ofrece Kaku, no pasan de ser observaciones bastantes ilusorias; cuando en estos momentos (2011) EE.UU. no cuenta con recursos, ni con la voluntad política ni tan siquiera para volver a la Luna, o realizar el proyecto Marte en tiempo preciso.

Salir del sistema solar en vuelos tripulados, hoy por hoy, no pasa de ser una fantasía, como se demuestra por la experiencia de la sonda Voyager 1, que está alejándose de nosotros a una velocidad de 62.765 kilómetros por hora, por lo cual necesitaría 300.000 años para viajar hasta Gliese 581, que se encuentra a 20 años luz, y que es uno de los sistemas exoplanetarios más cercanos al nuestro.

En definitiva, se habla y escribe mucho sobre extraterrestres, viajes interplanetarios, y la ciencia ficción nos avasalla con tan excitantes aventuras. Ante lo cual, con todo el realismo del mundo, hay que preguntarse ¿cuál es la estrella más próxima a la Tierra?: la Alfa de la constelación de Centauro, que está a cuatro años luz, a 630.720 millones de kilómetros; equivalentes a 4.204 unidades astronómicas (la distancia media de la Tierra al Sol, unos 150 millones de km.). A la velocidad de la sonda Voyage ¡tardaría en llegarse 1.173 años! Operación imposible.

Otra interrogación: ¿Cómo llegaríamos allí si pudiéramos posarnos en tal estrella, algo que es imposible como ya vimos? La respuesta también es muy sencilla: viajando en un vehículo espacial a la velocidad de la luz, a 300.000 km/segundo, tardaríamos, obviamente cuatro años. ¿Y esa velocidad, se conseguirá alguna vez? Recordemos a tales efectos que para salir de la gravedad terrestre hay que ser impulsados a más de 11/km/segundo. Así pues, situarse a 300.000 km/h, una velocidad 27.272 veces la de escape de la gravedad ¿se conseguirá alguna vez con artefactos humanos? Probablemente, nunca. Y si se trata de astros situados a millones de años luz ¿qué posibilidades hay de alcanzarlos incluso a la buena marcha de los fotones?

Para viajar a esa máxima velocidad teórica a 10.000 años luz de distancia, se necesitaría tanto tiempo como el transcurrido desde el comienzo del Neolítico. Y otra pregunta: al llegar, ¿existiría aún el punto de destino? Y al volver a la Tierra ¿que habría entonces por aquí? En definitiva, de momento, viajes imposibles.

¿Y cómo podríamos comunicarnos, simplemente por radio de haber seres inteligentes a miles de millones de años luz? Si alguna vez nos llegara su señal —tras lo que estuvo trabajando el proyecto SETI durante varias décadas—, tal vez nos alcanzarían noticias de hace millones de años, de civilizaciones ya con casi toda seguridad más que desaparecidas. Y nuestras contestaciones, en la hipótesis de que llegaran ¿qué impacto tendrían en un punto de arribada tan lejano y, seguramente, ya sin nadie para contestar? Difícil diálogo, pues, mientras la velocidad máxima sea la de la luz.

Como colofón de todo lo visto, podríamos decir que mientras se mantengan las actuales circunstancias, la humanidad es la única especie inteligente del universo, y por ello mismo hay que buscar el sentido de la vida dentro del ámbito en que nos movemos. En otras palabras, nacimos en la Tierra y tal vez por miles de años, vamos a seguir en ella. Por lo cual, está claro que hemos de cuidar mucho mejor el planeta que nos da vida. Y si queremos pensar adónde vamos, habremos de recurrir a otros temas, aparte de los viajes fuera del Sistema Solar.

Punto final, por ahora, a la cuestión. Y a partir de ese punto, habrá que buscar nuevos temas en el acervo indefinidamente grande de las inquietudes que nos rodean, de modo que la semana que viene volveremos a la carga con nuevas ideas. Y como siempre, el autor se pone a disposición de los lectores de República.com en su nicho electrónico castecien@bitmailer.net. Con una pregunta que formulo a los internautas, por si tienen a bien contestar: ¿Somos la humanidad la especie elegida del universo, la única inteligente? ¿Viajaremos en el futuro fuera del sistema solar? Ya saben: sí o no. Y si quieren razonar sus respuestas, miel sobre hojuelas.

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