Es el mundo al revés. La interpretación que el vicepresidente primero del Gobierno hace de la crisis financiera de nuestro país es para no creérselo. Resulta ahora que la crisis de la burbuja inmobiliaria y el colapso del crédito, según el futuro candidato socialista a la presidencia del Gobierno, Alfredo P. Rubalcaba, se debe a los bonos mileuristas que reciben los directores de las sucursales bancarias por cumplir los objetivos ¿Pero no sabe el vicepresidente, él el hombre mejor informado de España, que son objetivos impuestos por los primeros ejecutivos de las entidades, a riesgo de ver recortado incluso su salario, si no cumplen con estos objetivos? Parece razonable que aumenten cada día quienes le urgen a que deje el Gobierno, o al menos el ministerio del Interior y la portavocía y se dedique en cuerpo y alma a preparar lo que dice. Esta equivocación en Europa le hubiera costado muy cara.
Con ocasión de su encuentro en la sede madrileña socialista de la calle Ferraz con los secretarios provinciales del partido, Rubalcaba aprovechó para defender las medidas de protección a las víctimas de ejecuciones hipotecarias aprobadas por el último Consejo de Ministros y para meterse, qué casualidad, no con Botín, Alfredo Sáenz, Francisco González o Ángel Cano, que a la vista está son los que se han llevado el grueso de los bonus por el crecimiento de la concesión de créditos. ¡No! Se mete con los directores de las sucursales.
Da por hecho que los bancos tienen necesidad de cobrar las hipotecas. No pueden hacerlo a coste cero, a costa de la gente, remarca el vicepresidente. Pero la explicación da idea del desconocimiento que tiene de lo que ocurre en el sistema financiero quien aspira a resolver los gravísimos problemas que todavía sufre el mismo. Aunque está claro que no da puntada sin hilo y alguna razón tendrá para achacar la crisis a los ya de por sí presionados directores de las sucursales.
Se podía haber leído al menos lo que ha dicho el Gobernador del Banco del España en su reciente comparecencia ante la Comisión de Economía del Congreso. Si los ejecutivos de las cajas hubieran actuado adecuadamente sin los altos costes en los que han hecho incurrir a sus entidades, la obra social de las cajas a donde van a parar los beneficios hubiera obtenido 17.000 millones de euros más. Lo que no es cualquier cosa.
En cambio la interpretación de Rubalcaba parece de Jaimito. “¿Por qué dieron esas hipotecas, quién tiene más responsabilidad, quien la pide o quien la concede?”, se preguntaba Rubalcaba. El mismo se responde: porque los directores de sucursales que las entregaron cobraron porcentajes por unas hipotecas que sabían que estaban en el límite o que eran imposibles de pagar.
¿Sabe el vicepresidente cual es el bonus anual que reciben estos directores de sucursales? ¿Sabe el vicepresidente cual es el total de los bonus que han recibido todos los directores de sucursales a los que apunta con su dedo acusador? Lo que sí que sabe es lo que han cobrado los altos ejecutivos.
Está en todas las memorias que las entidades han enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El vicepresidente se ha convertido en un Robin Hood de los ricos. Se lo quita a los pobres empleados de sucursales para justificar quien sabe qué. Lo que si es cierto es que estos empleados no le van a arreglar las cuentas a los partidos.