Nº 771 -  23 / V / 2012 
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Canto al pelo

Fuga de escritores

Aurora Pavón
 

A los del PSOE se les puede decir aquello de “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. O sea por mas que se disfrace Rubalcaba de “Barón Rojo” y mueva las manos como el mago Tamariz, nada por aquí nada por allá, o como los abanicos de Locomía, demasiado conocido es este artista y demasiado tarde es para convencer a su base electoral, y a los abstencionistas y votantes blancos, que con él llega la revolución. O que Zapatero ya no existe y que él va a meter a los banqueros en cintura y liquidar de un plumazo las hipotecas abusivas, o que va a ordenar a la Chacón, su amorosa adversaria, que retire las tropas de Libia y Afganistán con la misma celeridad que salieron los soldados españoles de Kosovo o Irak, y a la voz de mando, capitán ponga firmes a la tropa y vámonos todos para casa.

Ni podrá Rubalcaba disfrazar a Rajoy de doberman como solía hacer en los tiempos de Felipe González, porque al líder del PP le iría mejor el traje del Oso Yogui, y porque están las cosas tan mal que el discurso del miedo al PP no funciona porque lo que produce terror es ver a Zapatero en La Moncloa y dispuesto a quedarse hasta el mes de marzo. Y esa imagen y esa realidad son el problema de Rubalcaba quien, además, ha sido el lugarteniente preferido del loco de La Moncloa del que ahora se quiere distanciar, diciendo que ha descubierto la fórmula mágica para acabar con el paro (sic).

En el PSOE están asustados con la derrota general que se les viene encima, y no solo por miedo a repetir los que han sido catastróficos resultados del 22-M, sino porque se les están fugando de sus filas, jóvenes, ecologistas, escritores, clases medias y trabajadores sin cesar, y no saben como cortar la hemorragia ni a donde mirar.

Pues que miren a Italia porque en Milán y Nápoles se ha visto un ejemplo renovador sorprendente de la mano de ciudadanos independientes que ganaron recientemente las dos alcaldías que tenía a su servicio Silvio Berlusconi. Dos ignotos candidatos que fueron apoyados por el total de la oposición dieron la campana contra el gobierno de turno, tras ganar en ambas ciudades unas “primarias” para su previa nominación. Años atrás el PSI de Betino Craxi, muerto en el exilio tunecino por la corrupción, se hundió y desapareció, al mismo tiempo que la histórica Democracia Cristiana de Moro y Andreotti se evaporó. Y poco o casi nada queda del PCI de Enrico Berlinguer. Los italianos, desde Maquiavelo y las repúblicas del Renacimiento, van por delante en la política de la innovación, incluso cuando pierden las guerras se sientan, como si nada, al lado del vencedor.

 

En España “manca fineza” pero la gente empieza a estar harta de todo y de todos (por eso la Casa Real no quiso acudir a la boda opereta de Mónaco). Y la rebelión de los ciudadanos está cogiendo un ritmo infernal al son que ha marcado el 15-M y aquí va a pasar algo, ya lo verán. En primer lugar por el flanco zurdo de la política, luego por el centro y finalmente por el lado conservador.

Ahí está la deserción en el PSOE del flanco literario de los artistas de “la ceja” –Millas, Grandes, Rivas, y compañía- con su iniciativa de “la ilusión compartida” que se suma —rompiendo la hegemonía cultural progresista que le está escapando del diario gubernamental El País- a la novedosa movida del 15-M y de la “Democracia real ya”. Y por allá resopla la plataforma de los ecologistas unidos –Equo- que pretende presentarse a las próximas elecciones.

Ofreciendo todos ellos un nuevo, aunque disperso, abanico de la izquierda española que tiene desconcertados al PSOE como a IU, e inquieta a UPyD, porque estos tres partidos se reclaman representantes de ideas, iniciativas y reformas de los nuevos activistas de la ciudadanía que no quieren oír ni hablar de nadie de la clase política actual. Y menos aún de Zapatero al que llaman sin ambages “traidor”, y pronto puede que le digan algo más concreto relacionado con su coeficiente intelectual e insoportable frivolidad.

A pesar de los calores del verano la bola de nieve de la rebelión ciudadana no cesa de crecer y aparecerá enorme como una luna llena a la vuelta del verano, sin que nadie desde los escaños de la política sepa que hacer. Cierto es que no se ven líderes nacionales o locales y que pillos si habrá, como el oportunista Garzón, que quieran subirse al carro de los indignados como ya se subió años atrás al de Felipe González tras archivar, momentáneamente, el caso de los GAL. No, no son caras viejas como las de Garzón y Rubalcaba las que van a liderar esta movilización. Habrá que esperar todavía algún tiempo para que afloren sus líderes y para que se ponga en marcha una organización. Y si el PP piensa que a ellos no les va a afectar se equivoca, porque hay mucho voto en blanco, nulo y abstencionista que se podría movilizar. De manera que todos ojo avizor, paciencia y barajar, porque la ola ciudadana llegará.

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