Con una izquierda sin energía y desorientada, con una derecha asentada y prepotente, Europa se desliza hacia la desnaturalización de valores y objetivos que, desde hace más de seis décadas, definían su gran proyecto de unidad, de democracia participativa, individual y social, y de relevancia internacional. Muchas son las causas: la globalización financiera que impone nuevas reglas, el cansancio y la indiferencia que sustituyen poco a poco a la virtud cívica republicana, la resignación escéptica, el descrédito de la clase política y la desmovilización que eluden planteamientos renovadores y, en fin, como resultado, que los retrocesos o titubeos sustituyen a los avances. No sólo los principios y las ideas se debilitan (entre ellos, el Estado social y democrático de Derecho, exponente de un Estado de bienestar), sino también presupuestos, considerados irreversibles hasta ahora (espacio Schengen, moneda única) que, en algunos sectores, comienzan incluso a cuestionarse. La gravedad es, pues, considerable.
Dos viejos luchadores europeos –republicanos, laicos, socialistas democráticos-, históricos resistentes contra el fascismo portugués y francés, pioneros y reconstructores de las libertades en sus países, han dado recientemente un nuevo grito de alarma: el joven octogenario Mario Soares y el no menos joven nonagenario Stéphane Hessel. Protesta ética e indignación política son las notas coincidentes que unen a estos dos grandes europeos demócratas. Humanistas europeos, pero no nacionalistas eurocéntricos: su universalismo pacifista, su defensa de la multipolaridad, su rechazo a las hegemonías reductoras, forman parte de su cosmovisión progresista. Hessel, con su opúsculo Indignaos, casi un panfleto que recuerda tiempos de la Revolución francesa, y, sobre todo, el espíritu de la Resistencia anti-nazi, pedirá, desde estas atalayas históricas, la refundación de la democracia europea. Mario Soares, uniéndose a Hessel en su prólogo-presentación, y también en su último libro –En el centro del huracán, denunciará “con apelo angustiado”, este “furação” político que sitúa a la Unión Europea “en uno de sus momentos más difíciles de su historia, desde 1957″.
Frente a la feliz mediocridad dominante (aurea mediocritas, debelada ya por los clásicos), frente a las insolidaridades nacionalistas y el abatimiento ideológico, estas voces honestas tal vez ayuden a los ciudadanos europeos, a los líderes y dirigentes, a reflexionar autocríticamente sobre nuestra situación. Crisis que no es sólo económica, financiera y social, bien conocidas, sino especialmente de cultura política democrática. Recuperar los principios que la definen, hoy desfallecientes, debería llevar, como señalan estos relevantes hombres públicos, a un obligado revulsivo para la reconstrucción de una sociedad europea, abierta, solidaria y avanzada.

Pablo Sebastián
José Oneto
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
José Luis Manzanares
José Javaloyes
Primo González
Juan Fco. Martín Seco
Alberto Piris
Daniel Martín
Fernando Fernández Román
Ignacio Sebastián de Erice
Julián García Candau
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