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Mientras el vicepresidente primero del Gobierno español, Alfredo Pérez Rubalcaba, hace un llamamiento a las pateras de Túnez y Libia diciendo que hay que ser consecuentes y que no se puede aplaudir a las nuevas democracias árabes y luego cerrar las fronteras, como si una cosa tuviera que ver con la otra, en la UE estamos en el “sálvese quien pueda” por causa de los problemas económicos y sociales que hoy sufren los países de la UE. Los que están conduciendo a los distintos gobiernos a la defensa de sus intereses nacionales muy por encima de los europeos, en respuesta a las exigencias de sus ciudadanos. Máxime si está en juego la estabilidad de cada país, y peor aún si esos países está sumidos en unos periodos electorales tensos donde los debates de seguridad e inmigración, sumados al paro, están favoreciendo a los partidos de extrema derecha, como ha ocurrido ahora en Dinamarca donde el pacto de gobierno de conservadores con la extrema derecha ha forzado la decisión del cierre de fronteras para las próximas semanas.
Algo parecido ha ocurrido en Finlandia, donde se anuncia la oposición de este país a participar en una refinanciación de la deuda de Grecia –actualmente en estudio en el seno de la “eurzona” de la UE-, algo a lo que también se opone Gran Bretaña, desde fuera del euro, y provoca rumores sobre la posible salida de Grecia del Euro. Algo que de momento fue desmentido por Atenas y por la Comisión Europea, cuyo presidente Durao Barroso se ha reunido ayer en Berlín con la canciller Ángela Merkel para abordar estos problemas financieros que se suman a los de Irlanda y Portugal, y que tiene a España en el punto de mira de los mercados internacionales.
Un presidente de la Comisión que ha convocado para este jueves una reunión urgente para revisar o suspender por un tiempo los acuerdos de Schengen sobre libre circulación de personas en el seno de la UE, siguiendo las propuestas que a este respecto hicieron los presidentes de Francia e Italia, Sarkozy y Berlusconi, tras el incidente del bloqueo de la frontera franco-italiana impuesto por Sarkozy ante la llegada de un tren cargado de inmigrantes huidos de Túnez y de Libia, una parte de los muchos que en este tiempo no cesan de llegar a las costas italianas. A no olvidar en todo esto el incidente de no hace muchos meses de Sarkozy con la expulsión de los inmigrante gitanos rumanos instalados ilegalmente en las afueras de París.
Y a no perder de vista, también, el fracaso estrepitoso de la política exterior de la Unión Europea y de sus primera responsable Catherine Asthon, en la crisis de las revueltas de los países árabes, así como en la guerra de Libia que han querido liderar Sarkozy y Cámeron, por encima de los Estados Unidos, y que han sumergido a los países de la OTAN que participan en el conflicto –España incluida- en una guerra interminable y de inciertas consecuencias.
Acuerdo con la ultraderecha
El acuerdo de la ultraderecha con el Gobierno danés para restablecer los controles aduaneros en sus fronteras, afectará a otros dos países de la Unión Europea, Alemania y Suecia, y podría entrar en aplicación de aquí a dos o tres semanas. Ssegún el ministro de Finanzas danés Claus Hjort Frederiksen Frederiksen, se traduciría en controles esencialmente en la frontera sur, con Alemania, pero igualmente en los puertos y en el puente de Oeresund, que une Suecia y Dinamarca.
La idea de controles reforzados en el interior de la Unión Europea, recientemente defendida por Francia e Italia, ha sido respaldada por el partido de extrema derecha danés (Partido Popular Danés) y por su líder, Pia Kjaersgaard, para luchar contra la inmigración ilegal y el crimen organizado.
“A lo largo de los últimos años, hemos visto un aumento del crimen transfronterizo y esto es para parar el problema. Vamos a construir nuevas instalaciones en la frontera germano-danesa con nuevos equipamientos electrónicos”, ha detallado el ministro.
Esta decisión llega cuando la Comisión Europea va a presentar este jueves su propuesta a los ministros de Interior de la UE en Bruselas para que se reintroduzcan temporalmente las fronteras interiores en el seno de la zona Schengen a petición de París y Roma.
La extrema derecha danesa, aliada del gobierno de minoría liberal-conservador en el poder desde 2001, ha podido gracias a su papel clave obtener un endurecimiento de la política de seguridad e inmigración en Dinamarca, una de las legislaciones más estrictas de Europa.
La libre circulación de ciudadanos UE está muy bien… si se garantiza que los ciudadanos que pasean libremente son de la UE. Es que si las fronteras no UE son permeables como una redecilla de cocer garbanzos, entonces, ¿dónde está la gracia?
Es alucinante,de lo que pensaba que iba a ser una noticia que se tomaría con asombro y con resignación de ver como se da un paso atrás…veo en otros periódicos digitales comentarios del tipo :BIENNN !!
Por fin un país de la mierda Unión Europea que tiene cojones y valor !!!
Control a la inmigración salvaje y multicultural ! Control contra la invasión musulmana de Europa !!!
STOP ISLAMIZACIÓN DE EUROPA !!
De verdad,es esto lo que supone el progreso y un mundo globalizado?