Nº 1652 -  21 / X / 2014 
Síguenos vía RSS
Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook
Portada República de los Blogs Sección Nacional Sección Internacional Economía y Finanzas Información Deportiva Información Parlamentaria Información Cultural Información Sociedad y Tecnología Gente y Tendencias
 

OPINIÓN

La guerrilla

Javier Pérez Pellón
 

“La política es guerrilla, no es un buen momento para ser presidente de Italia y tampoco es un momento fácil para Italia”. Lo ha afirmado, en su reciente viaje oficial a los Estados Unidos, el presidente de la República italiana Giorgio Napolitano de frente a 450 asistentes, entre docentes y alumnos, de la New York University, el prestigioso ateneo académico que ha gratificado su presencia imponiéndole una condecoración especial y que ha pretendido de tan ilustre huésped una charla sobre todo lo que sucede en el Viejo Continente: Italia, en primer lugar, Libia, los emigrantes y Europa en general. Y Napolitano no ha querido, con gran preocupación, esquivar ninguno de los espinosos argumentos a los que le han sometido profesores y alumnos.

Napolitano, siendo de extracción comunista, – desde muy joven militó en el Partido Comunista Italiano, donde a lo largo de su dilatada carrera ha ocupado cargos de alta relevancia política e institucional – , no ha podido por menos de citar a Antonio Gramsci y lo que un día escribió este “padre espiritual” y punto de referencia obligada no sólo para el comunismo italiano sino para todo el socialismo europeo: ” Pienso que uno de los grandes problemas de Italia, actualmente, sea la profunda zanja que separa la política de la cultura”. Líneas que, escritas hace más de setenta años, se nos presentan hoy de ardiente actualidad.

Napolitano ha contestado, en ésta su tercera visita a los Estados Unidos, en un correcto inglés, – ¡ojo! Zapa que estos últimos casi ocho años que te soportamos tiempo has tenido para haberte metido en el coco y después repetirlo de carretilla el “Aprenda inglés en diez días” – , y se ha sentido desilusionado del “déficit” de democracia que padece la Unión Europea y de la catástrofe que ha explotado con la crisis libia. Cree, también, que Italia ha emprendido “la vía justa” en el hacer frente a Gadafi y que “no ha comprendido muy bien la decisión de la canciller alemana Angela Merkel“.

Quizás porque uno de los problemas de Europa, como ha subrayado el presidente italiano, es la continua celebración de elecciones en los diversos países de la Unión Europea. Deberían ser los políticos los encargados de guiar a los ciudadanos y no dejarse guiar por los sondeos de opinión. Pero esto sería como pedir peras al olmo y elevar la política y la democracia a los altos fines para los que fueron creadas ya desde la lejana memoria aristotélica.

Que la política sea una guerrilla, al menos en Italia y no mejor en España, se ha demostrado ampliamente con las imágenes vergonzosas, que han dado la vuelta al mundo, del Parlamento italiano donde los “onorevoli”, por decir algo, (honorables, equivalente al de “su señoría” en España, otra casta privilegiada que tal baila), y que ha hecho sonrojar a todos los honestos ciudadanos de este país, que son muchos millones, y a los que aquí habitamos desde hace tantos años, ante la bajeza del comportamiento, más propio de chulos barriobajeros, de quienes los representan.

En cuanto a los inmigrantes “el problema no es sólo italiano, sino de toda Europa, como también ha explicado Napolitano en el curso de su “lección” en la New York University.

También horrorizados contemplamos el abordaje a las costas sicilianas y, últimamente también a la isla de Cerdeña, de miles y miles, pronto se contarán por cientos de miles, de estos desgraciados que huyen de la guerra, que escapan de su países de origen pensando que en Europa, como si fuera la “tierra prometida” encontrarán no sólo trabajo sino de comer y de que beber.

Naturalmente las política italiana y la francesa y la inglesa y la española se queja de esta invasión peligrosa e indiscriminada y echan la culpa de todo esto al coronel tirano de Trípoli. Un Gadafi, que nunca ha dejado de ser un sátrapa norteafricano y que jamás ha abdicado de su forma de entender la jefatura del Estado, pero que hasta anteayer, era el “compadre” mimado de Italia e, incluso del presidente Obama, y que más de una vez, con su petróleo, con su gas y con su dinero ha salvado la economía italiana de duros aprietos de insolvencia en un pasado no tanto remoto. Como cuando adquiriendo el 5% de FIAT, salvó a la industria automovilística italiana de una posible bancarrota; así como de otras conspicuas inversiones en grupos e industrias metalúrgicas.

¿Y que se esperaban los desaprensivos, – yo les llamaría cretinos criminales, – si exceptuamos Angela Merkel, de los mandatarios franceses, italianos, estadounidenses, británicos, españoles…?

Ustedes, sentados en las privilegiadas poltronas del poder, que nosotros pagamos abundantemente, les están bombardeando día y noche y sus bombas les están asesinando, civiles o militares que sean.

Hace muchos años en el inferno de Vietnam, en el que yo viví, corría un dicho que no sé quien lo inventaría; “Hey Mister Johnson (el entonces presidente de los Estados Unidos) ¿cuántos niños has asesinado hoy en Vietnam? La misma pregunta debieran hoy hacérsela en Washington, París, Roma, Londres o Madrid…

“Hey ¿cuántos inocentes habéis asesinado hoy en Libia, en nombre del petróleo?

Simplemente nos están devolviendo la visita y aunque mueran muchos cientos de ellos en naufragios de sus débiles embarcaciones, otros cientos les reemplazarán. Y por cada asesinado en el desierto norteafricano otros cien supervivientes abordarán nuestras costas.

¡Imbéciles! nos estáis conduciendo hacia una tragedia epocal de proporciones aún desconocidas.

Traducir artículo
LunMarMieJueVieSabDom
12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031
Portada Republica.com

Portada

Portada Republica.com

Siguenos en:

Canal RSS Republica.es
Facebook
FlickR
Twitter
LinkedIn
Separador

Aviso legal y contacto | Quiénes somos | Todos los derechos reservados © 2014

Portada Republica.com
Republica.com