Rajoy en Sevilla, Cascos en Asturias

Rajoy ha llegado a Sevilla como el Rey Fernando el católico, tras la fuga y derrota de Almutamid –“Sevilla, la única cadena que yo siento”, le cantaba Carlos Cano-, para desde la capital andaluza iniciar, de abajo hacia arriba, la reconquista del poder español y el arranque de la que será una muy larga campaña electoral de las municipales y autonómicas que se votarán en los últimos días del mes de mayo.

En el papel de don Pelayo está Cascos en Covadonga presto a dar la batalla asturiana tras su destierro del PP –como el Cid Campeador- con un puñado de los suyos, “polvo, sudor y hierro”, para ver si doblega la mano blanda pero peligrosa del eufórico presidente del PP. Este Rajoy que se ve como el dueño y señor de todas las Españas, al que todos los poderes del Estado ya le hacen la pelota por doquier. Porque como dijo ayer Rajoy en Sevilla este Zapatero se “ha salido de la curva” de la crisis económica, ha mentido a los españoles y no se puede perder ni un minuto mas con él. Aunque, según me cuenta un pajarito monclovita, Rajoy está últimamente muy obsequioso con Zapatero y habla mucho con él para darle ánimos y ver si con eso evita que Rubalcaba sea el candidato del PSOE.

Sin embargo Paco Cascos -que está mas cerca del oso que de Favila- es un hueso duro de roer y puede abrir una vía de agua en el costado asturiano de la nave del PP, en contra Rajoy, pero sobre en contra de la Cospedal que es el hada madrina y protectora de la pretendida psiquiatra asturiana del PP y candidata oficial, Isabel Pérez Espinosa. La misma que dijo de Cascos que tenía “lagunas mentales”, lo que muy pronto vamos a comprobar no vaya a ser que la Espinosa muerda el polvo a manos del ex secretario general del PP, cuyos compañeros de viaje acaban de inscribir un doble partido: uno que se llama “Foro Asturiano”, para la batalla regional y otro mas nacional que se llama “Foro de los Ciudadanos”, por si don Pelayo Cascos triunfa en su tierra y se atreve a extender su desafío en todo el territorio nacional.

“No hay enemigo pequeño” dicen los portugueses, por mas que el gallego está crecido como si fueran un titán y hasta los hay que empiezan a ver su liderazgo, algo por lo que nadie daba un doblón meses atrás. Además se le abren, como por arte de magia y sin decir “abracadabra” las puertas de la financiación y de los medios de comunicación propios y extraños, porque la gente huele el aroma del poder que desprende el de Pontevedra a su paso, mas por los deméritos de Zapatero que por su propio esfuerzo, pero las cosas son al día de hoy como son. Mañana ya veremos que pasa porque en este país cualquier cosa puede ocurrir.

Y ¿quién apoya o ayuda financieramente a Cascos en su campaña electoral para poner Asturias al nivel de esas comunidades que con solo un puñado de diputados mandan en Madrid mas que el PSOE o el PP, como ocurre ahora con los siete diputados del PNV? No se sabe. Como Cascos es muy ordenadito y muy teutón quiere hacerlo todo “bien” y a su ritmo, y está en lo del congreso fundacional de su partido, y lo demás vendrá por detrás, a sabiendas que por lo menos sí tendrá apoyo mediático, a favor o en contra, aunquede él se hablará que es lo importante.

Pero ¿y la financiación? Ese es otro cantar. De momento el empresario que tan amigo de Cascos asegura ser, Blas Herrero, anda diciendo por Madrid que no piensa meter ni un euro, porque una cosa es la amistad y otra esto de financiar la política, y patatín y patatán. Muy mal, Blas. Ya sabemos que este asturiano, amo de Kiss FM –que dejó la música de calidad por el ruido pop- es, además de mandilón judeo-masónico, de la cofradía del puño y eso del cheque de los 200 kilos de vellón lo tiene escondido doña “Margarita seis dedos” en la faltriquera, y solo le daalgo a Blas para “argent de poche” y sus safaris africanos al servicio de Alberto Alcocer, o para gasolina del helicóptero con el que el rico lechero se chulea por los cielos del hermoso paisaje de Asturias. En fin, Blas, que es muy buena gente, no fallará porque como dicen por Chicago es “muy amigos de sus amigos” y al final romperá el maléfico dicho de “mucho te quiero perrito, pero pan poquito”.

En todo caso, lo del dinero no es tan importante en un territorio reducido como el asturiano, si Cascos doblega el discurso del “voto útil” para el PP, y si consigue además buenas candidatos para Gijón, y sobre todo Oviedo en cuya alcaldía se ha instalado hasta la eternidad el pérfido y felón Gabino de Lorenzo que fue el urdidor, a pachas con Rajoy, del destierro de Cascos.

En Sevilla tronará, con Arenas investido de “campeón” andaluz, la marcha triunfal de Rubén Darío –“ya viene el cortejo…-, mientras en la cueva de la Santina de Asturias ha de sonar, tímida y dulzona, la gaita del clan de Paco Cascos que ya veremos si logra hipnotizar como el flautista de Hamelin a los sabios ratones colorados de esas tierras, dejadas de la mano de Dios que esperan, desde hace ya muchos años, a su particular redentor.