¿Qué le pasa a Francisco González, el Presidente del segundo Banco del país, BBVA, que parece haber perdido muchas de sus cualidades como banquero y como estratega y buen conocedor de los “pasillos del poder”? Sabemos que los tiempos son difíciles y para la banca de especial manera, pero es el momento de dar la talla, guardar la compostura, sonreir y hacer las cosas bien. Y FG está fallando quizás por su exceso de autocracia y por no dejarse ayudar y aconsejar, a pesar de que tiene un buen equipo donde destaca una persona de alto prestigio y de experiencia como su Consejero delegado, Ángel Cano.
Por ejemplo ¿cómo puede anunciar BBVA que su presidente, Francisco González, no iba a asistir a la convocatoria del presidente Zapatero en Moncloa a los grandes empresarios de España para hablar de la crisis económica, y poco después rectificar y a confirmar su asistencia? ¿Qué pasó? Quizás otro error de su descortés y confuso equipo de comunicación, un error de cálculo o un ataque irresponsable de soberbia de FG, negándose a acudir a una cita importante para España y para BBVA. Imaginamos que tras una llamada del Banco de España, González acudió a Moncloa llevado del ronzal.
¿Qué le pasa a FG? La compra del 25% del banco turno Garanti, que de momento no les ha salido muy bien a los inversores y por la que se pagó un precio muy alto sin tener el control de la entidad turca, da la impresión que fue una decisión precipitada, sobre todo a la vista de las nuevas tensiones afloradas entre la presidencia turca de Erdogán y los mandos militares del país, lo que abre dudas e incertidumbres. La última reclamación al banco de los líos de Madoff -cuyo hijo se acaba de suicidar- también le habrá importunado a FG. Aunque lo más grave han sido las revelaciones de Wikileaks sobre su gran amigo el ex embajador USA en Madrid, Eduardo Aguirre, que se ha revelado como un entrometido en la política, la justicia y la vida económica española.
Pues bien, como lo subrayó República.es, Aguirre es consejero de BBVA en EEUU, por decisión de FG, pero a la vista de lo revelado y conocido Francisco González lo debe cesar inmediatamente, si no quiere complicar a BBVA en el lío de Wikileaks, que no cesa en los medios de comunicación españoles.
Ahí está por ejemplo, la columna publicada en ABC por el gran periodista Manuel Martín Ferrand que escribió un artículo titulado “Elogio de la simetría” donde decía: “Los papeles del Departamento de Estado, mal obtenidos por Wikileaks y bien difundidos por cinco grandes diarios del mundo, dan testimonio entre un aluvión de cotilleos, de la asimetría “made in USA”. En España, por ejemplo, el que fue embajador Eduardo Aguirre, desaprensivo en sus modos y temerario en sus juicios, se permitió el desprecio calificativo de varios ministros -que no serán buenos, pero son nuestros ministros- y llegó a abroncar a Miguel Ángel Moratinos por su política frente a Cuba o Venezuela. Algo asimétrico que se extrema cuando un banco como BBVA le premia con una canonjía y le hace consejero en su organización de allá. Sin simetría no hay orden, ni concierto, ni democracia. Igual que con la memoria”.
Eduardo Aguirre, un cubano nacionalizado en Estados Unidos, íntimo amigo del Presidente George Bush y embajador en España hasta la llegada al poder de Barack Obama, se ha revelado, según las filtraciones del portal Wikileaks publicadas por El País, como el típico representante del Imperio en España, tratada por la Administración norteamericana como una república bananera. Lo ha reconocido el propio ex Ministro Miguel Ángel Moratinos en conversación con Aguirre: “Somos la octava potencia del mundo y se nos trata como un país de quinta fila”.
A pesar del trato como país de quinta fila, el Presidente del BBVA, FG, nombró a Aguirre en cuanto cesó como embajador en Madrid, miembro del Consejo de BBVA Comppass Banccshares. Una empresa holding bancaria, con 577 sucursales en numerosos estados americanos y uno de los mayores bancos de Texas, en cuya capital, Houston, reside el ex embajador.
Aguirre, que durante todo su mandato se presentó claramente como un “fontanero de Bush” dispuesto a hacer todo lo que le pidiera “su amigo George”, ha presionado a ministros, jueces, fiscales, empresas, bancos y altos funcionarios españoles para, entre otras cosas, enterrar judicialmente el asesinato del cámara de televisión de Tele 5 José Couso por soldados norteamericanos en Irak, o soslayar el escándalo de los presos islamistas trasladados a España desde Guantánamo y, sobre todo, para impedir las investigaciones de los vuelos de la CIA sobre España con autorización del Gobierno, para el traslado de presos islamistas radicales a prisiones secretas e ilegales. Forzando así la independencia de la justicia, y presionando a las autoridades españolas como ocurrió con Venezuela o Cuba. Eduardo Aguirre, después de Terence Toddman, ex embajador en Madrid cuando el golpe de Estado del 23 de Febrero de 1981, ha sido uno de los peores representantes diplomáticos que han pasado por la capital española.
Por todo ello sorprende que Francisco González le colocase de Consejero del BBVA en USA –acaso ¿hay gato encerrado?-, y peor aún que lo siga manteniendo en su puesto a la vista de las graves informaciones que han trascendido gracias a Wikileaks, lo que nos resulta difícilmente explicable, y lo que BBVA deberá explicar, y puede que un día en el Congreso de los Diputados donde la injerencia USA en España se deberá debatir. ¿Qué le pasa a FG? Él l0 sabrá, pero debería regresar a donde solía, cuidando sus decisiones y sus modales, e incluso su manera de comunicar. FG no es una persona de muchos amigos, pero se equivoca si en los tiempos difíciles que vivimos y que viven los bancos españoles se puede andar, como decía el poeta, “por el monte solo” y despreciando a los demás.