España estará vigilada por el mercado ante posibles episodios de desconfianza

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha asegurado que España estará “mucho tiempo” sometida a una vigilancia “muy intensa” de aquellos que la financian porque pueden reaparecer episodios “proclives a la propagación de la sospecha y desconfianza”. Por este motivo, durante su comparecencia en la Comisión de Presupuestos del Congreso, ha considerado “fundamental” mantener la credibilidad ganada con la reforma laboral y las medidas de ajuste que afectaban a variables tan sensibles como el salario de los funcionarios o las prestaciones sociales.

A su parecer, el periodo de inestabilidad financiera no ha remitido, a pesar de la reducción significativa de los costes de financiación del Tesoro, la reapertura de los canales de financiación de las entidades de crédito motivadas por estas reformas y la publicación de las pruebas de resistencia a la banca. En cambio, admitió que si se cumplen los objetivos de reducción de déficit que se ha marcado el Gobierno, el coste de la deuda española podrá reducirse.

Fernández Ordóñez no quiso atribuir en exclusiva lo ocurrido a los excesos de los mercados porque significaría “ignorar” la trascendencia de los efectos de la caída de la actividad y del empleo, del deterioro de las finanzas públicas y de los sistemas financieros sobre las posibilidades de recuperación y el desafío de la política económica.

De todas formas, sí admitió que las graves dificultades de financiación que se vivieron entre mayo y julio podrían haber puesto en riesgo la solidez del sistema financiero y la “imprescindible” financiación de la economía si se hubieran prolongado.

Ante este escenario, el gobernador resaltó el efecto de las reformas anunciadas por el Gobierno y de la publicación de las pruebas de estrés a la banca, que cubrieron prácticamente la totalidad del sistema financiero español y se llevaron a cabo con mayor detalle que en el resto de Europa.

Caída del endeudamiento

En este sentido, lamentó la necesidad de financiación de la economía española que, si bien en dos años se ha reducido de un 10% a un 4,3%, se mantiene en un nivel alto que refleja los “problemas de competitividad de la economía española”. A su parecer, la publicación de los ‘test’ sirvió para realizar un ejercicio de transparencia y romper con el “círculo vicioso” de desconfianza que se estaba desarrollando, basado en suposiciones y expectativas “poco fundamentadas”.

“Los resultados mostraron una posición sólida del conjunto del sistema, por lo que su publicación contribuyó a disipar las dudas que rodeaban al sistema bancario español”, indicó, tras resaltar también el valor de la reforma de la Ley de Cajas, que permitirá a las entidades financiarse sin solicitar la ayuda de los contribuyentes y cumplir con los “exigentes” requerimientos de calidad del capital.

Asimismo, se refirió al “esfuerzo” de reordenación del sector financiero con la creación de la herramienta del Fondo Ordenado de Reestructuración Bancaria (FROB) y la reforma de la Ley de Cajas, si bien indicó que el que las empresas puedan dar financiación con facilidad depende de la situación económica y la competitividad de las empresas.

“La crisis se desató por haber dado crédito a quien no lo devuelve”, recordó, tras defender la actuación del ICO para hacer frente a “posibles sobrerreacciones” de las entidades.