El mes de septiembre se presenta movido en la calle. El termómetro reivindicativo está caldeándose por momentos. Francia inicia este martes una movilización contra el alargamiento de la edad de jubilación, que en el caso de los franceses no es precisamente un drama, ya que prevé alargar dos años, hasta los 62, la edad del retiro. Las pensiones están en Francia sobre la mesa y el debate que se contesta en la calle ocupará también las labores de los diputados, que por eso, para que coincidan ambos asuntos, los sindicatos se han ido a protestar hasta las puertas de la Asamblea Nacional. Las manifestaciones en Francia serán un buen espejo en el que se mirarán los sindicatos españoles, que tienen pendientes sus propias agendas reivindicativas. La agenda de manifestaciones contra algunas reformas de índole social va a estar bastante plagada de citas en los próximos meses, ya que se haga lo que se haga con los impuestos, los Gobiernos europeos parecen decididos a aplicar algunos recortes sociales para dar pasos en la búsqueda del equilibrio presupuestario.
A reserva de lo que suceda en Francia, en donde difícilmente los manifestantes podrán torcer los designios de la Asamblea Nacional (entre otras cosas, por al carácter sumamente moderado de las propuestas que ha lanzado el Gobierno para taponar el deteriorado balance de las cuentas públicas de la Seguridad Social), en España asistiremos durante los próximos meses a varios tiras y afloja con similar planteamiento, aunque algo más severo, ya que en lo tocante a las pensiones y su viabilidad futura, aquí estamos hablando de alargar la vida laboral desde los 65 hasta los 67 años.
La otra gran reforma que se plantea en el caso español es sin embargo bastante más liviana que la francesa, ya que en España estamos muy lejos de determinar al periodo de cómputo para fijar el importe de la pensión con la dureza con la que lo han hecho años atrás (en 2003) los franceses. En este país, la determinación del importe de la pensión se realiza en algunos casos teniendo en cuenta toda la vida laboral o periodos bastante más dilatados que en el caso español. España se encuentra en el grupo de países europeos en donde menor es el número de años que se exigen para disponer de una pensión plena, junto con Alemania, Austria e Italia. El más exigente es Reino Unido, que requiere 49 años para los hombres y 44 para las mujeres, mientras en Irlanda exigen 48 años. Francia requiere algo más de 37 años aunque decidió incrementarlo de forma gradual hasta los 40 años hace poco tiempo. El más permisivo es Dinamarca, con 10 años y unas exigencias de residencia en el país bastante bajas.
Con periodos bajos de cálculo para llegar a una pensión completa está claro que los sistemas de previsión social están condenados a tener dificultades de viabilidad mayores, ya que la evolución de la pirámide de edad, el aumento de la esperanza de vida y en general la peculiar demografía de los países avanzados, son todos ellos factores que tienden a tensar la situación financiera en los sistemas de Seguridad Social tal y como se entienden en buena parte de los países europeos, es decir, sistemas de tipo piramidal, en donde los pagos a los que se han jubilado se alimentan con las cotizaciones de los que están en activo. El crecer mucho más rápido los primeros que los segundos, la carga sobre estos últimos llega a ser insoportable en los sistemas de reparto como los citados.
La solución tendrá que venir por partes y, junto a estos cambios de matiz, que en algunos casos no son nimios, bueno sería que los Gobiernos y los sindicatos pensaran en darle algo más de protagonismo a los sistemas privados de previsión social, un área en el que España ha puesto algunas picas con la creación en el año 1989 de los Planes de Pensiones, pero en donde hay mucho que andar y desarrollar. Si alguna razón explica las fuertes diferencias que existen entre países de la Unión Europea sobre sus sistemas de previsión social, esa es precisamente la que se deriva de importantes diferencias entre unos países y otros a la hora de favorecer el ahorro individual para la jubilación.