España, campeona del mundo, se enfrenta a Argentina, selección doblemente vencedora de la corona mundial, y la confrontación tiene por escenario el Monumental estadio en el que juega el River Plate y en el que los argentinos ganaron su primera copa.
El River es una de las grandes historias futbolísticas. Todavía hoy se recitan los nombres de Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lostau, componentes de “La Máquina”, delantera que tapó el ascenso inmediato a Di Stéfano y éste tuvo que hacer méritos en el Huracán.
El estadio tiene la historia entre gloriosa y dramática de su primer título mundial. Lo consiguió Menotti como seleccionador y Mario Alberto Kempes como exultante goleador. Aquel Mundial, sin embargo, no pudo ser gozado por todos los argentinos.
Fue victoria con tintes dolorosos por los miles de desaparecidos. Mientras el equipo ganaba en los estadios las Madres de Mayo se paseaban con sus pañuelos blancos en la cabeza delante de Casa Rosada pidiendo jsuticia.
Se sabe que solamente hubo un futbolista, Carrascosa, quien se negó “a jugar para los milicos”, según frase con la que justificó su negativa ante Menotti. También hubo argentinos que vieron en el Mundial un bálsamo para sociedad tan dolida por los acontecimientos.
En el palco de aquélla tarde estuvo Jorge Videla, dictador militar. Hoy, el escenario será el mismo, pero las imágenes diferentes. La selección española jugará contra un equipo que conoce por la cantidad de futbolistas que integran equipos europeos, entre ellos españoles, y está obligada a mantener su estilo y, a ser posible, su estela ganadora.
El equipo español no tendrá fácil obtener la victoria. Los tiempos han cambiado tanto que el fútbol español trató de imitar al argentino, tras la gira del San Lorenzo de Almagro en 1947. Ahora es Argentina la que piensa en el estilo español.