El residente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero comparecerá en el Parlamento el próximo 15 de Septiembre, a petición de Izquierda Unida –Iniciativa per Catalunya Verds (IU-ICV), para informar sobre el papel de las tropas españolas en la guerra de Afganistán, a raíz del último atentado que costó la vida a un capitán de la guardia civil, a un alférez y a un intérprete, en una acción suicida de un talibán infiltrado en las fuerzas policiales afganas.
El atentado terrorista, reivindicado por los talibanes, al que siguió un intento de asalto a la base militar española de Qalai-o-Naw, por parte de la población civil, ha marcado un antes y un después de la presencia de las tropas españolas en la provincia de Bagdhis, hasta el punto que el gobierno norteamericano ha pedido al español que se explique claramente a la opinión pública nacional cual es el sentido de la presencia de España en Afganistán, que tipo de guerra se está librando y que se informe claramente que estamos ante un escenario bélico y no ante una labor de reconstrucción y de ayuda humanitaria.
Hasta ahora, el Gobierno ha venido manteniendo que las tropas españolas están realizando labores de pacificación, de reconstrucción de un país devastado por la guerra, y de ayuda humanitaria, como si el Ejército fuera una ONG y no tuviese compromisos con las fuerzas de la OTAN, presentes en el país y cuya misión es terminar con los talibanes, cada vez mas crecidos por el anuncio del presidente norteamericano Barak Obama de que las tropas comenzaran a retirarse a partir de julio del año que viene.
Desde Estados Unidos se recuerda que la opinión pública española ha dejado de apoyar la presencia de tropas en Afganistán (de un 58 por ciento de apoyo se ha pasado, en pocos meses, a un 30 por ciento), al tiempo que se pide una mayor implicación del presidente del Gobierno en convencer a la opinión pública española de la necesidad de permanecer en Afganistán, huyendo de las tentaciones que se han producido en Holanda y Canadá, de un abandono prematuro de la zona
“El atentado mortal contra tres españoles en una base militar de Afganistán -señala el “Washington Post”- en una crónica que titula “los españoles se replantean Afganistán, tras el tiroteo mortal” ha suscitado nuevas llamadas al Gobierno a que declare un fracaso la guerra contra los talibanes y a que se sume a la retirada de otros países de la coalición”.
Zapatero, según el periódico, que se hace eco de la postura de la oposición parlamentaria a la guerra, está tratando el conflicto “como si el ejército fuese una ONG, ignorando la existencia de una guerra que la comunidad internacional, posiblemente, ha perdido”.
Estados Unidos, no solamente quiere que las tropas españolas permanezcan, sino que los efectivos de la Guardia Civil que están formando a los policías afganos sigan efectuando esta misión, a pesar de la oposición de los sindicatos de la Benemérita que han hecho pública su preocupación por una labor para la que no están preparados, ni capacitados, dada la situación de guerra abierta de la zona.
Lo que parece claro es que la guerra de Afganistán, que, hasta ahora, ha costado 94 víctimas españolas, ha entrado de lleno en la agenda política nacional, ajena, hasta el momento, a un conflicto que aparecía revestido de misión de paz, cuando la realidad es totalmente distinta.