Fútbol y baloncesto, cara y cruz
Julián García Candau
Publicado el 02-09-2010
El fin de semana nos trae el primer partido de clasificación para la Eurocopa de fútbol con la participación de los mejores, a excepción de Puyol, lesionado. Todos dispuestos a enfrentarse a Liechtenstein, selección futbolística de reconocida calidad internacional. Una vez más, en el grupo ha tocado una de las cenicientas de la organización balompédica continental.
La selección campeona del mundo tiene delante un equipo que en las competiciones españolas equivaldría a tercera división. Para volver a los torneos formales puede servir de entrenamiento. De ensayo para probar algún relevo. La próxima semana, contra Argentina, aunque en partido amistoso, la prueba es mucho más fuerte.
Las grandes multinacionales balompédicas, FIFA y UEFA comparten la idea de que todos tienen derecho a competir y de ahí que sea inevitable tener que jugar contra Liechtenstein, Islas Feroe, Malta, San Marino y Andorra, selección en un tiempo capitaneada por Lucendo, uno de los grandes descubrimientos de Johan Cruyff.
La participación de estos equipos únicamente puede servir para dar una sorpresa cada siglo. En general, sus adversarios juegan a golearles sin piedad porque, a veces, las clasificaciones pueden obtenerse por el número de tantos endosados a los equipos casi folclóricos. No golearles casi equivale a fracaso.
Los campeones del mundo comienzan su andadura con el compromiso de revalidar el título europeo, conseguido dos años antes. La primera aparición en escena no debe presentar dificultades. El partido no puede servir para que los aficionados salgan a la calle y ondeen banderas.
Mientras el equipo nacional de fútbol mantiene la ilusión general, el de baloncesto ha creado toda clase de dudas. Como ocurrió en el Europeo pasado, cuando Marc Gasol dio un puñetazo en la mesa y los jugadores se confabularon para ganar, con las órdenes de Scariolo y mejor sin ellas, hubo final feliz.
Esta vez el problema se ha agravado y de nuevo ha tenido que se ser el menor de los Gasol quien haya dado la voz de la alarma y todo el conjunto se haya vuelto a reunir, sin el seleccionador, para cambiar el incierto rumbo.
Del Bosque se hizo cargo de la selección y no rompió la línea de Luis Aragonés. Pepu Hernández marcó un camino (campeón del mundo), Aíto García Reneses tampoco varió el fondo (medalla de plata olímpica) y Scariolo quiere tener ideas propias. Con el apoyo del presidente. El hombre que echó a Pepu.
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