Las lágrimas de San Lorenzo no son estrellas, sino polvo cósmico

La ausencia de luna propiciará durante la próxima noche, pero sobre todo la noche del jueves, una mejor observación de las “Perseidas”, la tradicional “lluvia de estrellas” que llega cada verano en torno a la festividad de San Lorenzo.

Es precisamente esa fecha la que da a esa lluvia de estrellas uno de los nombres más populares: el de “lágrimas de San Lorenzo”.

Pero no se trata en realidad de estrellas, sino de diminutas partículas de polvo, en muchos casos más pequeñas que un grano de arena, que se desintegran cuando entran en la atmósfera y crean los trazos luminosos que dan el aspecto de “estrella fugaz”.

Las previsiones meteorológicas apuntan que los cielos estarán prácticamente despejados la próxima noche en gran parte de la península, aunque la observación de las “lágrimas” será más difícil en la cornisa cantábrica, en muchos puntos de la mitad norte y en zonas del sureste peninsular, donde los cielos despejados se alternarán con las nubes.

En Baleares, el cielo será muy propicio para ver las Perseidas, y en el archipiélago canario las nubes impedirán también en muchas zonas una observación continuada de este fenómeno, según las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología.

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha destacado que la mejor noche para contemplar la “lluvia” será la del jueves, cuando se podrán observar unos 100 meteoros cada hora.

Además, esta institución científica ha precisado que la casi ausencia de luna, que se encuentra estos días iniciando su fase creciente, propiciará en los lugares donde el cielo esté despejado ver las “Perseidas” con más claridad, lo que aumenta la espectacularidad del fenómeno.

La ausencia de Luna, debido a que ésta se encontrará iniciando su fase creciente, permitirá ver el fenómeno con mayor claridad, aumentando su espectacularidad.

El mejor momento para observarlo, ha señalado el IAC, es después de la medianoche, cuando aparece en el cielo la constelación de Perseo, de la que este fenómeno recibe el nombre y desde la que cual, debido a un efecto óptico, parece que proceden las “lágrimas”.

Las “estrellas fugaces” son pequeñas partículas de polvo de distintos tamaños, algunas menores que granos de arena, que van dejando los cometas a lo largo de sus órbitas alrededor del Sol, ha detallado el IAC.

En el caso de las Perseidas, el causante de la “lluvia” sobre la Tierra es el cometa “Swift-Tuttle”, que da una vuelta alrededor del Sol cada 130 años.

La intensidad de la lluvia de estrellas depende de la coincidencia de la órbita de la tierra con la del cometa Swift-Tuttle, y la lluvia se produce cada año durante estas fechas porque la tierra pasa cerca de su órbita.

Según el IAC, este año se espera una lluvia de estrellas “normal”, pero durante los últimos 20 años las Perseidas han sorprendido con ráfagas de entre 150 y 400 meteoros a la hora debido a la existencia de zonas más densas dentro de la corriente de polvo cósmico.

Esta institución científica ha destacado que la mejor forma de disfrutar de la lluvia de estrellas es a simple vista, sin anteojos ni telescopios, y tratando de abarcar el mayor campo de visión del cielo posible.

Así, lugares como playas o miradores se han convertido en habituales para observar el fenómeno de esta noche, como la “silla de Felipe II” en la madrileña sierra de Guadarrama.

La cita con las “Perseidas” es aprovechada además cada año para la organización de actividades lúdicas y festivas, y las observaciones son acompañadas en numerosos lugares por las “fiestas de las estrellas”.