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Recuperando la reputación

Primo González

Publicado el 26-07-2010

La vuelta a la normalidad en los mercados de capitales debería ser el corolario exigible tras la publicación de los test que han desnudado a la banca europea, y particularmente a la española, sometiendo sus balances a hipótesis terroríficas, pese a lo cual sólo un selecto grupo de entidades, muy marginales en el sistema y de implantación generalmente local, afrontaría al drama de la disolución. No haría falta, ya que el coste de salvación de este puñado de cinco entidades apenas resulta equiparable a lo que ya le ha costado al Estado español la garantía de supervivencia de la primera caja de ahorros que apareció en la lista de los desahuciados, la manchega CCM.

Este retorno a la normalidad se debería reflejar en un regreso del diferencial de tipos con Alemania a zonas más razonables, desde luego más asequibles que la de Italia (increíble pero cierto: su deuda multiplica la española y tiene un diferencial de tipos o prima de riesgo mejor que el español) y más en línea con lo que se estilaba a principios de año.

Estos días, la prima de riesgo ha retrocedido con cierta rapidez y contundencia. Dicen que la buena reputación se pierde en un día pero se tarda bastante más tiempo en recuperarla. Esperemos que esto no sea así en este caso. La prima de riesgo (o sea, el tipo de interés adicional que exigen los inversores por comprar activos españoles al compararlos con los alemanes) ha descendido hasta cotas inferiores a los 150 puntos básicos este lunes, un buen paso si tenemos en cuenta que estaba por encima de los 200 puntos básicos hace poco más de una semana y que superó los 220 puntos hace unas pocas semanas, en los peores momentos de la crisis de la deuda soberana). Por encima de los 100 puntos básicos, el castigo a los activos españoles, públicos o incluso privados, puede parecer excesivo.

Y lo es habida cuenta de los resultados de los análisis que se han realizado a todos los bancos importantes europeos. Unos análisis que en el caso del sistema bancario español han afectado a la casi totalidad de las entidades. Si España ha aportado cinco ejemplares a la lista de los siete protagonistas del sector financiero que necesitarían capital en caso de crisis aguda, ello se debe básicamente a que España ha analizado a la casi totalidad del sistema. De hacer lo mismo nuestros vecinos, los resultados podrían haber sido otros de forma que quizás no estaríamos tan sólo en el capítulo de percances. En todo caso, la transcendencia y significación de los afectados es asunto de menor cuantía. La economía española no puede ser catalogada por los resultados de los colistas sino por las virtudes de los cabecera de lista. Al fin y a la postre son, no solo los que marcan la pauta, sino los que aportan volumen y trascendencia numérica.

El regreso de las entidades financieras españolas a los mercados de capitales y la restauración de un cierto clima favorable al crédito y a la financiación fluida de la economía es el gran test que le aguarda ahora a la economía española. Carece de sentido que los primeros bancos españoles, algunos de ellos situados en la élite financiera europea y mundial, tengan cerrados los caminos del crédito internacional, sobre todo si ello repercute en las empresa españolas que tienen amplia presencia exterior y hasta en el Estado, que debe acudir fluidamente a los mercados para financiar el elevado déficit.

La prueba de estrés, que los bancos han superado con holgura, al menos los grandes, no se la han hecho al Estado, aunque fácil es suponer que la habría pasado con serias dificultades o incluso podría ni siquiera haberla pasado. En todo caso, este martes hay una cita del Tesoro con los marcados en la que el Estado debería ser el primer beneficiario de que los bancos españoles hayan puesto alto el listón de la imagen crediticia de España y hayan colocado al riesgo país en mejores condiciones que hace unas semanas. Los resultados de esta subasta pública de Letras a corto plazo deberían ser una primera constatación de que las pruebas de estrés, con su positivo resultado para nuestros intereses, han servido para algo.


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