Nº 1657 -  26 / X / 2014 
Síguenos vía RSS
Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook
Portada República de los Blogs Sección Nacional Sección Internacional Economía y Finanzas Información Deportiva Información Parlamentaria Información Cultural Información Sociedad y Tecnología Gente y Tendencias
 

OPINIÓN

Una reforma sin garantía de empleo

Carolina G.-Cortines
 

El decreto Ley sobre la reforma laboral que será aprobado por el Gobierno el próximo miércoles es una muestra más de que Zapatero ya sólo es capaz de tomar decisiones cuando se las imponen desde fuera ya sea el FMI, la Unión Europea o los mercados a los que por otra parte sigue dejando insatisfechos. Quizás porque se siente obligado a hacerlo contra su voluntad, de forma precipitada, unilateral y sin convicción, lo que da lugar a compararle con Atila, el rey de los hunos quien sometía a gravosos tributos a sus enemigos a cambio de no conquistarlos.

Durante dos años ha dejado a los agentes sociales actuar a su aire pero no ha logrado que pacten la reforma. El documento enviado el pasado viernes a las partes genera muchas incógnitas. También las genera entre los partidos políticos que piden más tiempo para tratar de resolver al menos las más graves cuestiones legales que plantea el decreto, algunas incluso de constitucionalidad, como ha denunciado el portavoz en materia laboral del PNV, Emilio Olabarría, antes de tenerse que votar en el Congreso, dado que el decreto Ley no permite debate parlamentario.

La reforma además va a tener que negociarse bajo la amenaza de huelga general esgrimida por los sindicatos mayoritarios. Aunque tras el fracaso de participación de la huelga de funcionarios, este aspecto aparezca ahora como menos relevante, sería una grave equivocación tanto del presidente del Gobierno, como de los partidos de la oposición y de la patronal, tratar de debilitar más a la representación sindical en nuestro país. La sociedad española no está sobrada de participación de la sociedad civil y un debilitamiento mayor de los sindicatos no ayudaría en nada. Con independencia de que los sindicatos necesiten adaptarse también a las nuevas circunstancias de la globalización, su papel es decisivo en los momentos de crisis que sufre nuestra economía y nuestra credibilidad. La exclusiva del Financial Times Deuchstland y el desmentido correspondiente de que la Unión Europea preparaba un plan de rescate de España es una muestra de cómo corren los rumores sobre la gravedad de nuestra situación.

Los españoles lo que quieren es trabajo y por desgracia esta reforma laboral no lo garantiza. Como no garantiza que los ocho millones de trabajadores temporales puedan acceder más fácilmente a conseguir un empleo estable. No se ve como se va a estimular a los empresarios para que se elimine la brecha entre empleados temporales y fijos. Según el estudio realizado por los economistas de Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), conocidos sobre todo por el manifiesto de los 100, en el que pedían una reforma en profundidad del mercado laboral español, entre  2000 y 2008, se necesitaron 60 meses de media  y siete puestos de trabajo distintos para que un joven pasara de un contrato temporal a uno fijo.

La rebaja del coste del despido no tiene obligatoriamente que animar a los empresarios a contratar más de forma indefinida. En la actualidad como reiteran los expertos del sector, existen todo tipo de formulas para contratar por horas, días, semanas o meses a los trabajadores y para poder despedirles por infinitamente menos que los 45 días que asisten a los contratados con un empleo fijo y, aún así, no se genera empleo.

No es una cuestión menor por otra parte la complejidad del decreto preparado por el Gobierno. Si se hablaba de simplificar las diferentes modalidades hoy en vigor no parece que esto se pueda conseguir. Expertos entrevistados durante el pasado fin de semana argumentaban la dificultad de dar una respuesta a las preguntas de los medios ante la compleja redacción de los 41 folios del decreto que vienen a modificar la no menos compleja legislación vigente. Un trabajo que si parece que aumentará será por tanto será el de los abogados especializados en materia laboral.

Cuando se apruebe, sindicatos, partidos y en especial el Ejecutivo deberán hacer un gran esfuerzo de difusión para que el trabajador sepa dónde nos lleva la reforma. Los propios empresarios con todo su equipo de expertos laborales han tardado nada menos que tres días en poder emitir una respuesta ante la complejidad del decreto del Gobierno.

Una vez que se ha instalado la idea de que la reforma es clave, aunque no sea la panacea para crear empleo, conviene no pasar de largo lo fundamental en el ámbito económico. Los empresarios no deben olvidar que para que crezca la actividad resulta absolutamente necesaria la inversión. Que los empresarios pongan su dinero para hacer crecer una economía sana, fuerte, moderna y productiva y no traspasarle toda la responsabilidad a la capacidad crediticia de los bancos y las cajas.

ccortines@republica.es

Traducir artículo
LunMarMieJueVieSabDom
12345
6789101112
13141516171819
2021222324
2526
2728293031
Portada Republica.com

Portada

Portada Republica.com

Siguenos en:

Canal RSS Republica.es
Facebook
FlickR
Twitter
LinkedIn
Separador

Aviso legal y contacto | Quiénes somos | Todos los derechos reservados © 2014

Portada Republica.com
Republica.com